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Anecdotario del Valle de Ansó   Leave a comment

ANECDOTARIO

Publicado 26 mayo, 2006 por nature11aragon en 03 Valle de Ansó, Anécdotas

Ricardo sólo calla subiendo montañas   Leave a comment

Ricardo, ¡hay que ver lo que es capaz de estar hablando!.

Hemos descubierto que para callarle sólo tenemos que buscar una buena cuesta. Ahora nos cuenta cómo subió a la Paquiza Linzola.

RICARDO BADÍA

La noche de la tercera salida dormimos ya a 1.600 m. en tiendas de campaña y Luis y Alberto de vivac. Menudas aventuras nos esperaban…

Al despertarme, noté que el suelo estaba un poco inclinado y me había escurrido hacia abajo, porque no veas como patinaba el saquico en el aislante. Se oían las voces de Luis y Alberto llamándonos y unas campanas muy cercanas, las vacas estaban merodeando por allí. Miré hacía arriba, había mucha luz y pensé, ¡ya se nos a pasado la hora! Al abrir la tienda me di cuenta de que no era tan de día como parecía y es que estas tiendas blancas tienen mucha luz. Nos abrieron la puerta y Alberto echó sal al lado de la tienda. Nosotros decíamos, ¿y este tío que hace? Mientras de fondo se oían las vocecillas de las Lauras y el Jorge gritando: ¡Las vacas!, ¡Las vacas!, o algo así… De repente se va Alberto y un montón de vacas vienen corriendo hasta la tienda. Nos quedamos flipaos. Empezaron a chupar la sal que había en el suelo. Estaban apelotonadas y empujándose enfrente de nuestras narices. Se oía el ruido de la lengua cuando frotaba con la hierba, era un ruido raro, todos en la tienda estábamos pensando ¡que pasada!

Nos levantamos como pudimos todavía hacia frió. Es una sensación muy bonita esa de levantarte en mitad de la naturaleza, y poder ver las vacas, como amanece, el verde de los prados. Se te quita el mal humor mañanero y te da fuerzas para poder afrontar la subida.

Las vacas seguían por ahí, cuando quería apartarlas las encorría un poco y se iban escopeteadas. Me tome mi batido de chocolate y mi zumo de naranja mientras seguía mirando a las vacas. El paisaje que tenía un verde precioso, era de prados alpinos, sin árboles ni vegetación y con nieve espolvoreada por las montañas contiguas a nuestro “campamento”… Salió tímidamente el sol y ascendió un poco la temperatura, lo justo para que dejáramos de tener frío. Estuvimos haciendo bromas sobre Heidi y Pedro, y nos sacamos unas fotos con nuestras vaquicas.

Preparamos las mochilas con lo imprescindible para subir, desmontamos todo, y lo dejamos tal y como nos lo encontramos al llegar. Buscamos el camino y empezamos a subir. ¡Por fin otra excursión!, se abría ante nosotros un mundo de aventuras, como en todas, que estábamos deseosos de vivir. El ritmo era bueno ya se sabe que somos muy buenos montañeros, je je. El primer tramo, antes de parar a almorzar, era bonito. Se veía de lejos el prado de las vacas y de vez en cuando se oían sus cencerros, que después de todo un día escuchándolas ya rayan un poquillo. Pasamos un primer helero, era pequeño pero yo nunca había visto uno. Antes de pasar un segundo, y bastante mas grande, que venía como una lengua glaciar desde arriba de la montaña, estuvimos descansando un poquillo. La verdad que ahí hacia otra vez frío. Se veía enfrente toda una sierra de montañas con nieve y nubes de niebla pegadas a ellas. Comenzamos otra vez la marcha cruzando esa gran lengua que terminaba justo por ahí. Subimos un poco más por la montaña y nos encontramos otro gran helero, pero este no lo teníamos que atravesar de derecha a izquierda sino que debíamos subirlo, así que Luis y Alberto fueron haciendo huella en la nieve para evitar resbalones, y quemazos, ¡¡¡porque la nieve, por muy fría que esté, quema y mucho!!!. Llegamos arriba, camino hacia un collado. ¡Me sentía como un explorador! Para entretenernos empezamos a contarnos enigmas, los de Alberto eran muy difíciles y siempre eran de lo mismo, un hombre se mataba porque le pasaba algo y había que ir adivinando porqué se mataba. Así nos pegamos un buen rato.

Al llegar al collado yo pensaba que la cima estaba cerca, pero se descubrió ante nosotros un precioso paisaje con montes, nieve y una gran llanura en mitad de la montaña con heleros. Entonces me di cuenta que todavía quedaba atravesar todo eso antes de llegar a la cima. Encontramos en el suelo unas letras hechas con piedras. En una ponía “MESA” y una flecha hacía delante, indicaba el camino al pico de la Mesa de los Tres Reyes y por ahí vieron otra que ponía “PETRECHEMA” que también indicaba su camino de subida. Nosotros seguimos la dirección de “MESA” pero nos desviamos, estos tramos eran llevaderos y un poco cuesta abajo. Había muchos neveros que tuvimos que cruzar. Aparte de nieve se veía que donde terminaba el helero había agua y hielo, parecían ibones que todavía estaban derritiéndose. Estar andando por zonas así tan extrañas a mi me producía una sensación de alegría y miraba todo sin quererme perder nada porque se que esto esta muy lejos de la rutina de mi día a día y hay que aprovecharlo muy bien.

Dejamos ese valle y aquí es donde empecé a cansarme porque el camino se fue hacía arriba y pronto desapareció. Tuvimos que cruzar un gran nevero. Todos íbamos con sumo cuidado pero Luis se pego un buen piñazo, se lo tragó la nieve e hizo un buen agujero, se dio con una piedra en la rodilla y no se que cosas más. Pero no rechistó y se puso otra vez a guiar a sus ovejas como buen pastor que es, je je.

Después de subir este tramo anduvimos por la montaña ya a cierta altitud. Las montañas de enfrente eran muy bonitas porque los heleros “se escurrían” de sus laderas y eran similares a los glaciares. Yo iba mirando este paisaje, no estaba agobiado porque apenas ascendíamos pero el cansancio se notaba. Llegamos a un lugar en el que se veía la cima alta pero muy cercana, y esto nos dio ánimos, pero la subida era otra vez pronunciada. Volvió a aparecer el cansancio y el agobio. Luis probó a dejarnos solos en el palo para ver que tal íbamos, subimos a nuestra marcha pero bien. Por ahí Luis y Alberto encontraron los huesos de algún animal. Cuando estábamos justo debajo de la cima, la subida se hizo todavía mas pronunciada y Luis y Alberto nos tuvieron que echar una mano. Despacio y como pudimos llegamos arriba. Las Lauras y Jorge ya habían llegado con Marisa y Miguel. ¡Tercer pico! La alegría pronto sustituyó al cansancio.

Desde la cima veíamos nubes, por el cielo volaba algún quebrantahuesos y demás aves. El paisaje de las montañas de alrededor con las nubes tenían un toque muy especial en aquel entorno hostil pero bello a su vez. Después de estar en la cumbre del La Paquiza Linzola y comer allí, comenzamos la bajada. Tomamos un camino diferente al de subida que iba un poco mas alto. Caminamos entre neveros otro rato pero esta vez cuesta abajo, llegamos a el nevero donde se callo Luis. A diferencia de por la mañana, de la masa de nieve de los neveros brotaba agua que se deslizaba por las laderas de las montañas, hasta llegar a riachuelos. Luis se adelanto para mirar un camino que nos podía ahorrar bastante tiempo. Después de que Luis le echara un vistazo, llamó a Alberto por radio y tomamos ese camino. Nos iba a evitar un gran rodeo pero debíamos de caminar por zonas pedregosas. Empezamos a bajar por esas piedras. Al lado teníamos un gran nevero con la forma de lengua tan típica de los glaciares que bajaba varios metros desde la parte alta de la montaña hasta la zona donde antes habíamos almorzado. La superficie del nevero era muy empinada, con mucho desnivel y serpenteaba un poco hacía el final. Todos pensábamos, “buafff, si te tiras por ahí bajas a tope y luego te estampas contra alguna roca”. Seguimos bajando por esas piedras mientras otra vez Alberto nos andaba rayando la cabeza con sus enigmas. Pero esta vez las respuestas eran cada vez mas “rebuscadillas” Llegamos al camino, habíamos acortado muchísimo. Cruzamos el nevero que bajaba desde la montaña, y que resulto ser el segundo nevero que nos encontramos al subir. De ese gran nevero, como era de esperar, salía un pequeño riachuelo con agua hacía el valle. Pasamos por la zona donde tomamos el almuerzo y seguimos el camino hacía abajo. Tras un rato, estábamos justo encima de la zona de las vacas donde habíamos dormido. Ya sentíamos nosotros cariño por nuestras vaquitas. Volvimos a tomar otro atajo (bajar ladera abajo todo recto otra vez). Así acortábamos otro trozo del camino. En ese tramo hubo menos caídas de las estimadas, je je. Y es que ya empezamos a tener una experiencia a nuestras espaldas que nos ayuda a subir el culo cuando no podemos, a no darnos por vencidos tan fácilmente, a caernos menos veces etc.…

Llegamos a la caseta bajo un sol muy picante. Las vacas estaban lejos. Tuvimos un rato de descanso, recogimos nuestras mochilas y empezamos a “deshacer” el camino que habíamos hecho el día anterior. Este camino era corto, pero era el último tramo, yo me encontraba muy cansado pero a la vez muy contento de la excursión y de haber podido subir al Lapaquiza Linzola. Cruzamos el riachuelo y llegamos por fin al refugio de Linza donde estaba aparcada la furgoneta. De repente dice Alberto, venga que ahora hay que hacer estiramientos. Yo pensaba que lo decía en broma pero ¡NO! Tuvimos que hacerlos apoyándonos en la furgoneta. Yo otro día le habría protestado, pero con todo lo que habíamos hecho ese día ¡no íbamos a quedar mal por unos estiramientos! Así que los hicimos todos, no se libró nadie y así terminamos la tercera salida.

Todas las salidas tiene su “cosa” y son diferentes, pero en todas te lo pasas muy bien. Esta salida ha sido una salida muy especial por lo de dormir en la naturaleza, es una experiencia, y da una sensación muy bonita pero, tener cuidado luego con los resfriados, os lo digo por experiencia.

Publicado 26 mayo, 2006 por nature11aragon en 03 Valle de Ansó, Experiencias

Laura L pastoreando vacas   Leave a comment

Laura L, gran amante de los animales, nos cuenta cómo es eso de tener un montón de vacas como vecinas.

Laura Labat

Hola a todos!!!

Bueno, pues ahora ke ya no tengo ke estudiar, me he decidido a escribir, ke ya era hora!

Despues d andar un rato, el sábado por la tarde, llegamos al sitio donde teníamos ke dormir. Lo primero ke pudimos eskuchar fueron nuestras keridas vacas, ke pastaban trankilamente hasta ke nosotros aparecimos, aunke hay ke rekonocer ke nuestra presencia no les importó mucho… jejejeje.

Dejamos las mochilas y nos acerkamos a verlas mas d cerka. Después, empezamos a montar las tiendas de kampaña, y kuando terminamos, a preparar la cena! ke konsistía en una rika ensalada de arroz, huevo duro y atún y un vaso de sopa, ke kon el frío ke teníamos no nos fue nada mal! y después de hablar un rato nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente, kuando nos decidimos a asomar la cabeza por la tienda, nos enkontramos kon un monton de vacas en la puerta! Laura y yo nos kedamos dentro d la tienda mientras algunos d nuestros kompañeros se dedikaban a espantarlas jejejejjee y nosotras no nos atrevíamos a salir porke estaban muy cerka! Al final salimos a desayunar kon un montón d vacas a nuestro alrededor.

Desayunamos un zumo, un batido y cereales. Despues d esto preparamos una mochila para kada tres kon lo ke seria necesario para pasar el dia y seguimos nuestro kamino.

Cuando volvimos por la tarde ya no estaban las vacas en el prado pero aun se las podía eskuchar a lo lejos.

Tengo ke rekonocer ke me dieron un pokito d miedo pero me lo pase muy bien!!! kasi se me olvida! un saludo a mi vaca preferida, blankita!!! jejejeje y gracias a Jorge por ayudarme a acerkarme a ella, jejeje.

Bueno pues hasta aki mis palabras d esta vez jejeje. muchos besikos pa tos.

Publicado 26 mayo, 2006 por nature11aragon en 03 Valle de Ansó, Experiencias

Mariano en tienda de campaña   Leave a comment

Mariano nos explica qué es eso de dormir en tienda de campaña.

Mariano Salafranca

Hello peña, soy el de Ejea.

¿Queréis saber la experiencia de dormir en una tienda de campaña? Pues ahí va.

Tuvimos que poner toda serie de clavos, las piquetas, en el suelo para sujetar la tienda, y luego los palos, que eran muchismo grandes para sostenerla, y para terminar, colocar la funda o doble techo. Hay que reconocer que nos llevo un periodo de tiempo largo montar las tiendas. Después metimos los sacos y los aislantes, y ya estaba hecha la cama.

Un poco más tarde sacamos el arroz y los tuper de ensalada y nos pusimos a jalar en medio de tanta oscuridad.

Lo bueno fue la sopa, ¡qué rica!, y finalmente nos fuimos a dormir (si se podía, porque hacía un frío…).

Mas cosas ocurridas fueron la discoteca que montó Rixar con una simple linterna, y además, que a ALGUIEN le olían los pies.

A la mañana siguiente nos despertamos en medio de un mar de vacas por la faena que nos hizo Alberto cuando las atrajo a todas a nuestra tienda echando sal en la entrada.

Por fin nos preparamos y nos fuimos todos a subir la montaña.

Eso es todo.

Adiós, y desde aquí mi mas sincero… pal Barça, que menudo año llevan.

Publicado 26 mayo, 2006 por nature11aragon en 03 Valle de Ansó, Experiencias

Kevin se prepara la mochila   Leave a comment

Kevin nos cuenta qué es lo que hay que meter dentro de la mochila cuando nos vamos a pasar la noche fuera.

Publicado 26 mayo, 2006 por nature11aragon en 03 Valle de Ansó, Experiencias

Jorge en el Centro de Interpretación   Leave a comment

Jorge nos habla del Centro de Interpretación de Ansó

JoRgTuM_PeReZuS©JgM2006.Jaca3014 (PTPA)

PaRaNoiaS ToTaLeS y/o PaRCiaLeS ACePTaDaS

Bueno, sus voy a kontar nuestras paranoias con l’onso d’ansó y por el centro de interpretación de ahí que está mu bien y del cual no m’acuerdo de muxo.

En primer lugar llegamos a Ansó, para variar, en esa maravillosa Ford Transit que tiene la ONCE repintujeada y desmontamos muy cerca del lugar.

Cuando entramos, una señora con una elegante forma de hablarnos, tipo robot de operadora, nos atendió muy mecánicamente antes entrar a la primera planta del sitio en sí mismo, allí vimos un mapa de Aragón y demás sobre el cuál podía apreciarse, más o menos, el recorrido que hacían antaño los pastores con su ganado de arriba hacia abajo, de abajo arriba, en fin, un follón de narices para así entendernos todos, y pasamos a ver algún objeto que se usaba como «La Quilla» que es un cencerro pa os bixos y otra cosa más que no me acuerdo que era.

Après, subimos a la planta de arriba, dedicada en su totalidad al oso, con cartelones de cómo se reproduce, de como cría, duerme, hiberna, con qué se emparanoia, que come y como se rasca la oreja derecha con el brazo izquierdo mientras está tumbado en una posición frontal 25º noroeste con la cabeza sobre… que me rallo, todo tipo de detalles sobre éste en general, carteles a su vez repletos de fotografías etc. e incluso pudimos observar en una vitrina grande como es una trampa para osos así como su funcionamiento y un calaverucio con otros restos en otra vitrina que… bueno sí ‘miramos bastante de cerca’ con Alberto.

Y luego cuando salimos, nos encontramos a Miguelín y Marisa, y nos fuimos a dar una vuelta por el pueblo.

Publicado 26 mayo, 2006 por nature11aragon en 03 Valle de Ansó, Experiencias

Laura M camino de Ansó   Leave a comment

Laura M nos cuenta qué es lo que hicimos en Ansó

Wenasssssss!!! q tal va??

Wn voy a vr si mis neuronas d pez recuerdan algo d lo q hicimos el sábado x la mñn, jejejeje, aquel lejano dia… wn wn, voy a ello, que el tiempo es oro!

Aquella mañana kedamos a las siete en la 11, como era habitual todos los finde que saliamos a la montaña… Nos montamos en la furgo y pusimos rumbo para Sabi, sin olvidarnos d pasar a buscar a Mariano q nos esperaba en la gasolinera.

Una vez en Sabi, nos reunimos todos en el bar donde nos invitaron a… una especie d minihelado???, en fin q estaba bueno, jeje! Hicimos la lista d la compra y hablamos un poco d lo q ibamos a hacer esa mañana y tamb d los picos q nos encontraríamos x allí cerka cuando llegásemos a Anso, como por ejemplo La Mesa de los Tres Reyes, de la cual se cuenta q en su cima se reunian los reyes d Aragón, Navarra y Francia.

Fuimos al Mercadona donde compramos nuestros alimentos de supervivencia, jejeje, y la comida d las vacas, jejejejejeje, wn lo metimos en las bolsas, descontamos del monedero, y pusimos rumbo a Anso.

Pero como en el camino nunka sabes lo q te puedes encontrar, pues paramos en medio d la carretera, no, jeje en un prado donde los campos eran d barbecho, para observar a lo lejos el pueblo d Berdún. Allí nos explicaron el porqué d su manera estratégica d construccion, y resulta que como todos los pueblecillos de antes, se creaban en un terreno más alto q sus alrededores, para poder visualizar al enemigo cuando se acercaba. Ahora este pueblo tiene sus casas en la ladera del monte y solo hay dos calles principales, una d subida y otra d bajada, (como debe ser, ahorrando semáforos, jeje).

Después d esta paradita fuimos directos a Ansó, y dimos una vueltecika por sus calles que eran todas empedradas. Nos acercamos a una casa tradicional donde aprendimos el uso d cada una d sus tres plantas y el hecho d q las puertas fuesen tan anchas, y esq antes, x esas puertas entraba el ganado a la casa porque dormía en la planta inferior., En invierno esto les iba mu bien a los dueños ya q se calentaban con el calor q producían los animales, mientras q la planta superior se usaba para el almacenamiento d materiales y alimentos. Como nos cansamos pronto…, jejeje, nos sentamos en unos bancos a descansar. Después pusimos rumbo al centro d interpretación…donde nos encontramos con Miguel y Marisa, pero wn eso nos va contarlo Jorgtum, así q ahí os dejo.

Ala majos, hasta otra!!!

Publicado 26 mayo, 2006 por nature11aragon en 03 Valle de Ansó, Experiencias