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Periplo por Ordesa   1 comment

Buenas

Ya estamos de vuelta, llegamos el sábado 1 de julio a las 21 horas y flipamos con el calor que hay en la ciudad.

Los planes previstos salieron a pesar de la cantidad de tormentas que tuvimos que esquivar y algún que otro contratiempo. Pero hemos vuelto muy contentos y con muchas ganas de seguir en esto.

Ya cerramos el primer ciclo de esta actividad. Los chavales muy contentos y creo que con un balance positivo con los objetivos que nos marcamos al principio.

Salimos el martes 26 de junio hacia el Valle de Tena. Acudieron dos chavales en prácticas del IES de Aínsa (muy majos) y después de planificar la intendencia en Sabiñánigo, nos fuimos a darle a las cosas de la geología antes de escalar por la mañana en Santa Elena, una experiencia alucinante a 100 metros del suelo. Luego nos marcamos una visita a un dolmen megalítico. La tormenta de la tarde nos respetó y llegamos al Valle de Bujaruelo para dormir en el albergue. Allí nos trataron muy bien y nos dejaron movernos a nuestro antojo, que de algo vale conocer a José Luis que es uno de los encargados. Después de cenar, taller de mochilas. Mariano y Kevin tienen mucho que aprender, ¡vaya pareja!

El miércoles durante el desayuno nos enteramos de que España ha sido eliminada del Mundial así que con disparidad de opiniones sobre este suceso nos subimos a Ordesa para ver el centro de Interpretación adaptado (texturas, maquetas, braille…), antes de salir hacia Góriz. Una chulada.

Ya con las mochilas en la espalda la tormenta descargó con un par sobre nuestras cabezas y reculamos. Cambio de planes. (Los guardias del parque no atinaron con el tiempo, “yo saldría, no parece que vaya a caer nada“)

Si la tormenta tiene un par, nosotros también, así que con las capas de lluvia nos fuimos a descubrir el bosque. Cuatro horas dándole a la botánica, la fotosíntesis, la adaptación al medio, identificación de especies y alguna cascada… sin prisa y sin pausa (dejó de llover). Regresamos a la pradera donde teníamos la furgoneta, nos disponíamos a comer y las Lauras empezaron a correr cual Heidis por el verde prado y ¡putupúm!, esguince de tobillo de Laura Labat. La bajamos al centro de Salud de Broto y esguince de grado 2, para casa. Llamamos a sus padres y desde Calafell se vinieron a buscarla. Se lo tomaron bien, lamentaron la mala suerte pero nos animaron. Son buena gente.

Nos alojamos en el albergue de Linas de Broto, El último Bucardo, y aprovechamos la tarde para hacer un taller de nudos empezando por atarse el calzado como dios manda bajo la máxima de que los nudos hay que apretarlos con mala … Esa noche llegaron los profesores voluntarios de Jaca (IES. Pirineos), y descubrí que no sólo roncamos los de siempre.

Jueves, retomamos el plan del día anterior, es decir, llegar a Góriz. Nos costó 8 horas. De camino vimos las cascadas que nos faltaban y los chavales se curraron las ensaladas de arroz. El camino al final es complicado pero yendo 6 adultos la cosa se lleva bien.

En Góriz nos dieron cena. Plantamos las tiendas y como habíamos perdido un día, tuvimos que cambiar los planes, adiós al Marboré (3000 y pico) y al vivac (tormentas todas las tardes) y saludos al Pico Tobacor (2700) y buena lección de geología, que para eso uno de los de prácticas había estudiado en la Universidad la carrera de Geografía.

En Góriz nos encontramos con la afiliada de Jaca, Raquel, que acababa de volver del Mont Blanc. Su marido reconoció a Jorge y charlamos un rato. Quedamos que haríamos por coincidir en alguna de las próximas salidas. Su marido quería más caña montañera pero Raquel nos felicitó por el planteamiento de experiencias y naturaleza.

El grupo cantaba lo suyo por el refugio, si me llevo unos cupones seguro que los vendo todos. Nos planteamos que porqué no llevábamos alguna equipación con logotipos y todo eso, la verdad es que es una buena publicidad. Unas extrajeras nos aplaudieron y todo. El guarda nos enseñó la estación meteorológica para regocijo de Ricardo.

El viernes, como los demás días, madrugamos a las 6,30 y nos pusimos manos a la obra, desmotar tiendas, desayunar, mochilas, apretar los nudos de las botas con mala le… En estas llega el grupo de montaña de la ONCE de Madrid y fuimos a saludarlos, y dijimos “este Góriz parece una de las Agencias de esta casa con tanta peña de esta cuerda”. Les preguntamos por su bastón guía ligerito y plegable pero nos dijo que nos lo teníamos que fabricar nosotros de manera artesanal, no nos dieron más explicaciones, se fueron al Perdido y nosotros salimos hacia el Tobacor. Camino geológico por excelencia y recia lección de minerales, paisaje cárstico, simas, pliegues… y alguna trepada curiosa (le echan valor estos chicos, para Mariano, Kevin y Ricardo fue una experiencia importante, Laura y Jorge sacaron su temple a relucir). La tormenta se veía venir antes de hora, así que renunciamos a la cima principal como hacen los buenos y nos quedamos en la secundaria a unos 200 metros. La bautizamos como K-11 pues somos de la ONCE e íbamos 11.

Regresamos con prisa y nos salvamos de la granizada que descargó con impresionante aparato eléctrico en la montaña de enfrente. Después de estirar, descansar y cervecita de rigor nos metimos al taller de cocina unos y a montar tiendas otros. La tarde nos dejó tiempo para evaluar el curso y plantearnos el futuro. Lo que está claro es que tienen (tenemos) ganas y que nos lo pasamos muy bien. El Jefe de Estudios de Jaca, Fabio, nos hace reír mucho. En estas circunstancias los chavales hablan mucho, con nosotros y entre ellos. Son ratos muy interesantes para todos.

Noche cerrada y al saco.

Sábado 1 de julio. 6,30 AM. Despejado. Desmontar tiendas, cargar mochilas, nudos de botas, desayuno y para abajo.

Parecía que teníamos prisa o que se había convertido la bajada en una carrera de F1, porque si nos costó subir 8 horas, volvimos en 5,30 y con llegada al sprint a la furgoneta. Mariano campeón.

Fuimos a comer al albergue de Linas de Broto, para celebrarlo. Pedazo de comida, brindis, abrazos… escribimos una postal para Laura y la firmamos todos. Nos repartimos el trabajo del Blog y quedamos (virtualmente) para el 25 de julio para recoger los escritos de cada uno y publicarlos.

Valoramos la actividad y planificamos un poco las líneas generales del curso que viene. Le daremos más cancha a la parte de Aula de Naturaleza porque para salir al monte con la vena deportiva siempre tendremos más oportunidades (hay empresas de aventura, guías de montaña y se puede organizar desde esta óptica deportiva, pero para la vivenciar la naturaleza y relacionarla con lo que estudiamos y para ganar en experiencias y autonomía creemos que no es tan fácil, así que así será la cosa.

Nos despedimos de todos y alejándonos de la tormenta nos llegamos al pedazo de calor de esta ciudad de Zaragoza.

¡¡¡FELIZ VERANO!!!

Publicado 26 septiembre, 2006 por nature11aragon en 04 Parque Nacional de Ordesa, Experiencias

Fabio nos habla de su experiencia   2 comments

Fabio Galicia es uno de los Jefes de Estudios del IES. Pirineos, de Jaca. Hoy nos relata sus impresiones.

Gracias por acompañarnos.

Esta ha sido la segunda vez que me encontraba con ellos. Ni más altos, ni más guapos, ni más listos. Obedientes, formales, en parejas o tríos, sin parar de hablar, a la suya: adolescentes.

Me faltaba una con respecto a nuestro primer encuentro, Laura, mejor dicho una de las Lauras, a la que, desde ahora y para diferenciarla de la otra (ambas guapas, morenas, deportistas, animosas, colegas), me referiré como Laura. Y es que al poco de estar allí apareció, acompañada desde el dispensario por Víctor y Alberto, más gruesa, esta sí, detrás de la inflamación que le había producido un esguince de tobillo. Malhadada tú, Laura, que te lo perdiste todo aunque ya te lo habrán contado. Bienaventurada tú, Laura, que no sufriste ni sudaste la mitad: en el monte, ya lo sabes por otras veces, se disfruta sufriendo, subiendo, sudando, llegando a la meta, quitándote las botas; en la playa, lo conoces de otros días, la combinación de sol, toalla, mar y refresco no hace sudar: eso es otra cosa.

Ánimo Laura, en la próxima excursión nos encontraremos.

Vinieron a por Laura, la rescataron y nos dejaron solos, a los cinco, a los once. Cenamos y nos dieron de desayunar en “El último bucardo”, el refugio de Linas de Broto, donde tan bien nos trataron Amador, Encarna, Jorge y el resto de la plantilla, vaya desde aquí un saludo para ellos.

Nos levantamos temprano, arreamos a la manada, le metimos prisa, tardamos en aviarnos y salimos tarde: como siempre. Buena mañana en Ordesa, excelente para caminar, paradas aquí y allá, hablándoles a los chavales de las plantas, las flores, las rocas, del pasado y del futuro del parque, haciéndoles tocar, oler, sentir, comprender, ver lo que tenían delante. No sé cuántas veces antes había transitado por el parque, siempre apurado por llegar a algún sitio o apurado por llegar a casa; esta vez caminamos tranquilos, demorándonos en los detalles: nunca lo encontré tan hermoso,  jamás lo recorrí con tanto interés.

Cansados, más que mediada la tarde, llegábamos al refugio de Goriz, montamos las tiendas, cenamos y revisamos nuestro planes para el día siguiente. Goriz es el Rubicón de la montaña aragonesa: no has subido al Pirineo si no has estado allí; si lo has hecho, ya puedes hablar del monte con quien quieras. Por eso, y como siempre, estaba atestado, y por eso también me pareció más meritorio el cómo se defendieron los chicos (y Laura, claro está, la otra Laura, la jabata que se quedó bregando con diez varones y una montaña) en un medio desconocido, hostil y abarrotado.

Para un observador externo, yo sigo siéndolo y lo seré cada vez que me junte con ellos, resulta admirable contemplar los recursos que emplean para compensar su deficiencia visual: el contacto físico, el oído, la memoria, los paseos en pequeño grupo…, un espectáculo, insisto, no sólo para mí sino para todos los que estábamos por allí.

Para el día siguiente teníamos prevista la ascensión a la Punta Tobacor, pero el cansancio acumulado del día anterior, la proximidad de las tormentas (tremenda la granizada que veíamos caer desde nuestra posición en los montes cercanos) y las dificultades propias del objetivo planteado, nos obligaron a contentarnos con un objetivo más modesto, la punta anterior al objetivo inicial, sin nombre todavía y que desde ese día será para nosotros recordada como el K-11.

El día siguiente, sábado, último día de nuestra expedición, recogimos nuestros bártulos, corrimos hasta la pradera de Ordesa (literalmente en algunos casos, ¿verdad Laura?  ¿verdad Mariano?), rebotamos en Linas de Broto para comer y coger fuerzas y nos repatriaron a casa.

Pensar cuánto tiempo nos costó hacer este o aquel trayecto, mucho en algunos casos, muy poco en otros, resulta irrelevante. Ver a los muchachos subir o destrepar, dóciles y confiados en las indicaciones de sus acompañantes, no es ahora otra cosa que un recuerdo. Desde casa, sentado a la mesa del ordenador en el que escribo esta crónica, recuerdo, miro a mi alrededor y pienso en cuántas de las personas que conozco son capaces, por físico y por espíritu, de hacer lo que hicieron estos chicos, en quiénes lo hubiesen hecho mejor.

Las fotos están ahí para que todo el mundo vea cómo y hasta dónde subieron,  adónde llegaron, para que juzguen si el intento mereció o no la pena.

Como excursión, ahí está, como experiencia, inolvidable. Sólo espero que el grupo me deje acompañarle en sus próximas salidas.

Publicado 12 septiembre, 2006 por nature11aragon en 04 Parque Nacional de Ordesa, Experiencias

Laura Mo y la bajada cronometrada   Leave a comment

Laura Moya

Wenassss gixossss!!!!! q tal la vagueza q llevamos eee??? Aunq eso es ahora porq en Ordesa menuda paliza nos pegamos los cinco dias… buafff si es q solo d recordarlo m canso, jeje!

        Pos na q me ha tocado hablar del sabado por la mañana cuando teniamos unas ganas d llegar ya a casika para pegarnos una duxa de agua helada… jajaja

        Bien pos nos levantamos a las siete y algo creo recordar… y dspues de recoger las tiendas, la ropa, la mochila, el saco, la esterilla…, fuimos a desayunar al refugio de Góriz, donde nos dejaron una mesa y comimos los cereales y batidos con los q habíamos cargado tos esos dias (y q ya estaban un poco chafados) aaah, y tamb mis keridos y anelados croasanes (menos mal q esto no lo lee la d francés) d chocolateeee ammmm, esq les tenia ya ganas jejeje!!!

        Y como por las mañanas hacia un poco d congelación, pos la pude aguantar grazias al xaleko-polar d Victor, así q superanda la temperatura y bien abrigaos, nos dispusimos a bajar hacia la furgoneta.

        Pos na, fuimos bajando el montecito y tamb escalando ya q había un par de sitios un poco verticales jejeje pero nos gustó esto de escalar, así q pa la próxima haber si escalamos mas q nos kedamos con mas ganas de vías ferratas.

        Paramos algunas veces pa no deshidratarnos y cuando llegamos a la cascada de la Cola de Caballo, hicimos una parada mas larguilla pa hechar algo solido al estomago… y fue ahí dond pasamos un calor horrible, puff!!! después d la paliza d la bajadita, tos estabamos asaikos y como tos los tíos se podian kitar la camiseta… y yo era la unika tía, pos….q pasa??? m kede en sujetador, jejejeje, y q a gusto nos echamos el agua…, dspues d refrescarnos y vaciar un poco las mochilas, nos dispusimos a seguir bajando.

        Y desde ahí hasta el final no paramosssss exceptuando un mini rato pa ver una cascada mu xula jejeje, pero nos tuvimos q dar prisa xq los nubarrones se nos acercaban.

        Y lo q parecía q nunka se terminaba se estaba akabando… y q m diréis d las carreras dl final  pos el mariano q parecía q no podía mas, y digo parecía porq lue no veas el tío como corría, pues si, al final nos picamos Luis, Jorge y yo con Víctor y Mariano, jajajajja, menudas corridas y q idas d pinzaaaaa… jejeje.

        Pero sin duda lo mejor fue llegar a la furgoneta, y esq ese momentazo no nos lo kita nadieeeee, jejejeje, era pa vernos tos agotaos abrazándonos y saltando y mojandonos con agua…y es q la satisfacción q da mirar pa arrriba y decir: andandaaaa q hace na estábamos ahiiiii, jejejeje!!!!!

        Cogimos la ropa limpia y nos cambiamos q ya había ganikas, nos organizamos rápido porq en un cuarto d hora teniamos q estar en El Último Bucardo comiendo, nos fuimos para allí y estuvimos un rato esperando en unas mesas donde le escribimos la postal a mi Lauryyyyyy (jooo tronka lo q t hechamos de menosssss).

        Nos pusimos a jalar y menudo hambre traíamos y esto si q hay q decirlo un 10 a la comida dl sabado…yo no se si era el hambre pero entró de bien… ñam ñam ñam, jeje!!!

        Y al rato nos dispusimos a organizar todo y devolver el material aunq hubo cosillas q se perdieron y q espero q aparezcan…xq lo del arnés es una gran p… wn y nos despedimos de Alberto, Lucas y Victor y cogimos la furgo q nos llevo a nuestra casika, q fue un viaje un tanto somnoliento jejeje!!!

Publicado 12 septiembre, 2006 por nature11aragon en 04 Parque Nacional de Ordesa, Experiencias

Anecdotario Valle de Ordesa   Leave a comment

ANECTDOTARIO VALLE ORDESA:

Ricardo Badía

Bueno gente, aquí estoy otra vez memorizando las cosas que nos pasaron aquellos días de la cuarta salida. La verdad es que siempre que recuerdo lo que nos pasó me echo a reír incluso más que cuando ocurrió, así que por eso me gusta tanto escribir el anecdotario. Espero que vosotros os riáis tanto como yo. Bueno vamos allá:

LOS INCONVENIENTES DEL MERCADONA:

A la Laura La y a mi se nos encomendó la misión de coger unos veintitantos cruasanes, bueno nosotros íbamos buscando bolsas de unas 8 unidades pero resulta que solo había 2 bolsas y no nos llegaba. Además algún laminero quería que fueran de chocolate así que a Laura La y a mi nos tocó ir cogiendo uno a uno los cruasanes e irlos dejando en el carro después empaquetarlos en bolsas, pesarlos y precintarlos.

Madre mía, ahí estuvimos un rato entretenidos con los cruasancitos.

LA VIA FERRATA:

Bueno, después de estar un ratillo largo colocándonos los arneses en un lugar que ya conocíamos de la primera excursión, y recordar la peculiaridad de ese lugar (una morrena glaciar). Nos encaminamos con ciertas dudas de lo que era una vía ferrata, hacía una de ellas.

Llegamos y fuimos subiendo uno a uno atados con cuerdas por unos escalones que había clavados en la pared. Tras pasar esfuerzos y penalidades lleguemos a una zona que conectaba una pared con otra. Y había unos caminos empinados y un poco resbaladizos. En estas que se me fue el equilibrio de vacaciones y me pegué un buen tozolón contra el suelo, al levantarme estaba todo lleno de barro y mis compañeros, como no riéndose, ¡¡ YO NO LE VEO LA GRACIA, EH CHICOS!!

HAY QUE LAS VAQUICAS VAN A BEBER:

Al terminar la subida de la vía ferrata, después de haber pasado todo y todos bastante contentos con la experiencia, nos fuimos hacía una ermita que estaba por ahí en un prado cercano, la ermita de Santa Elena. Es una ermita con una fachada blanca preciosa y al lado, tiene una canalización de agua de un riachuelo. Todos teníamos bastante sed y el agua era potable (y tan potable, era cristalina) así que nos pusimos a beber ahí como si fuéramos vacas. La verdad es que el agua estaba bastante fresquita 😉

HAMBRIENTO COMO SIEMPRE:

Bueno en la comida nos sirvieron una sopa que a la gente no le gustaba pero a mí sí, y bastante, ahí toda calentita. Así que me empecé a adueñar de los platos de la peña y a comérmelos yo. ¿Soy un buen ejemplo de cómo compartir con los demás verdad?

LA MOCHILA:

¿Qué pasa Luis, te pensabas que ya habíamos aprendido a hacer la mochila y casi no íbamos a perder tiempo en hacerla? Pues estabas muy equivocado.

¡Anda que menuda revolución cuando cogimos una de las salas del albergue para ordenarnos las mochilas y tuvimos que empezar a sacar todo por ahí y dejarlo desordenado! Cuando pasaba gente y les pedíamos perdón, todos decían que no pasaba nada pero ¿y la cara de espanto que se les quedaba?

Menudo desorden, perdimos un buen rato allí deshaciendo mochilas y volviendo a hacerlas, quitando las cosas que no eran necesarias, repartiendo el peso etc. Tanto que al día siguiente, una vez en el aparcamiento de Ordesa, volviendo a preparar las mochilas y repartiendo la comida se nos volvió a pasar un buen rato. El día al principio era un día muy claro. Pero fue ponernos las mochilas y empezar a llover. Al final fuimos muy sabios y decidimos no subir hasta Goriz aquel día. Y tuvimos que dar un paseo por la zona.

¡LA POBRE LAURA LA!:

Al final del paseo que dimos por la zona de la Pradera de Ordesa el día se calmó y dejó de llover. Nosotros llegamos a la pradera de Ordesa que es muy verde y muy bonita. Al ver esta pradera tan llana y con tanta hierba, alguien le dijo a Laura Labat. –Mira Laura si quieres puedes correr en todas las direcciones que aquí no te chocas con nada. Entonces las Lauras se echaron a correr por la pradera. Si las vierais corriendo ¡Aquello parecía la casa de la pradera! Se cayeron varias veces, los demás nos reímos mucho pero hubo una vez que Laura La no se levantó. ¡Madre mía cuando lleguemos ahí, le estuvieron mirando el pie!

Tenía un esguince, la llevaron al médico y más tarde tuvieron que ir sus padres a buscarla.

BUSCANDO ALBERGUE RAPIDAMENTE:

Como teníamos la reserva en Goriz, pero al final no pudimos subir, Alberto tubo que ir buscando un albergue por los pueblos para poder quedarnos. Al final encontremos uno en Linas de Broto que estaba muy bien. Así pues el día que tenía que haber sido de subida al Goriz y sufrimiento se convirtió en un día típico de campamentos, donde lo pasamos muy bien y además la comida estaba buenísima.

LA DESPEDIDA DE LAURA LA:

Por la noche llegaron sus padres al albergue a buscarla. Todos la acompañamos hasta el coche y cuando (las inseparables se estaban separando) Le dice la Mo a la La en plan de broma. –Adiós fea y su padre le contesta – Pero como que fea ya quisieras tu tener para cara el culo de mi hija. Laura Mo no contestó, no se si porque no sabía que decir o porque no podía de la risa. Bueno pues al final lo que iba a ser una despedida triste no lo fue tanto.

LUCIÉRNAGAS:

Al despedirnos de Laura fuimos a dar un paseo por el pueblo y a ver la iglesia por la noche. Allí encontremos varias luciérnagas. Daban una luz verde, eran preciosas, incluso pudimos tenerlas en la mano.

CLASES NOCTURNAS:

Bueno por la noche, más bien al amanecer hubo algo que nos despertó a casi todos. ¡Sorpresa, era el Kevin

¡Soñando en ingles! Anda que menuda forma de despertarnos tuvimos, con profe particular de ingles y todo.

EN UNA PARADA DE LA SUBIDA:

Ya estábamos todos bastante cansados cuando paramos a almorzar. Bueno en pleno parque nacional, no se puede tirar basura pero como comprenderéis tampoco se pueden instalar papeleras.

Debíamos tirar las peladuras de los cacahuetes en las bolsas, pero estábamos vaguillos así que terminemos por enterrar las cáscaras bajo la tierra y ya se descompondrán ellas solitas.

OIGA POR FAVOR PODRIA…:

Bueno estábamos comiendo y claro, salió mogollón de basura, que ya no nos servía y que incomodaba bastante. Así que Alberto cogió una de las bolsas de basura y le dijo a un señor que iba para abajo. “Hola, ¿vas hacía abajo?” le contestó: “Sí”, y seguido le dice: “Por favor, podrías llevar esta bolsa de basura hacía abajo es que nosotros tenemos que subir y nos incomoda mucho etc.” a lo que la otra persona le dijo que sí, que no le importaba. Bueno poco a poco y bolsa a bolsa se fue ventilando toda la basura en un momento. ¡Anda, que menudo elemento eh!

COMIDA VOLADORA:

En Goriz la comida la suben con un helicóptero y estábamos todos pensando. Jo, esta sopa ha ido en helicóptero y nosotros no…

MONTAR LAS TIENDAS:

Bueno después del cansancio de la subida ponte tú a montar las tiendas. La verdad es que no hicimos casi nada nosotros y se las monto todas Luis. (Es que claro, él está acostumbrado ¿no?, y nosotros no. Él tiene ventaja)

LAURA MO SE CAE AL RIO:

Por la mañana nada más empezar la marcha había que cruzar un riachuelo de aguas transparentes y que bajaba directamente del deshielo. Fuimos cruzando poco a poco y de repente Laura Mo ¡Plaffff! Metió todo el pie en el rió. Jajajaja pobrecilla, con lo fría que estaba la mañana y lo fría que tenía que esta el agua.

EL K-11:

Pretendíamos hacer la cima del Tobacor, pero el terreno muy pedregoso nos dejo en la sublima, a la que bautizamos nosotros como K-11. Explicación: Como éramos 11 personas y somos de la ONCE, pues le pusimos el numero 11 y el K- es por el pico mas complicado de subir del mundo, el K-2 pues tira, nosotros K-11.

FOTICO EN LA CUMBRE:

Cuando llegamos a la cumbre nos echamos una foto todos juntos muy chula de estas en plan “happy” en la que salen todas las cabezas y la cámara está en el suelo, pero nada todos ahí abrazados y la cámara que no quería sacar la foto, ¿Cuántas veces nos volvimos a colocar bien?….. Pues unas cuantas.

¡SARRIOS!:

Mientras bajábamos del K-11, Luis y Alberto avistaron sarrios a lo lejos. Poco a poco nos fuimos acercando y nada que los tíos no se movían de ahí. Al final estuvimos muy cerca de ellos, los teníamos prácticamente delante.

TORMENTA:

Cuando nos dijeron hace tiempo que iba a haber una excursión para verano, tomamos casi por seguro que habría una o varias tormentas. Y así fue, tuvimos dos, la primera nos impidió subir a Góriz, y la segunda fue, mientras volvíamos del K-11. Se fue nublando el cielo y se preparó una buena. Empezó a gotear y se oían unos truenos muy fuertes. Siguió goteando y tronando durante un tiempo, la tormenta nos estaba dejando de lado. Al marcharse por completo vimos como los montes de enfrente estaban totalmente blancos de la granizada que había caído. Tuvimos suerte de que la tormenta se desplazara a las otras montañas porque sino…

LUCAS DETRÁS DE UNA CHICA …UHHHH:

Bueno como ya sabréis si habéis leído las redacciones, en la salida de verano vinieron a ayudarnos dos chicos, Lucas y Víctor. Pues bien Lucas (el de las rastas) vio a una chica en el comedor que le moló. Y mientras estábamos haciendo la comida se marcho a “pasear” cerca de ella para ver si le miraba. Volvió un rato después diciendo que pasaba de él. Pero mas tarde le fue a pedir tabaco y la tía ¡¡le dio el paquete entero!! Por el camino mientras bajábamos no hacía más que decir si estuviéramos un día más,…

SPRING FINAL A LO EJEANO:

Justo al final de la excursión, cuando ya todos estábamos cansados y se veían los coches del aparcamiento. Mariano echó a correr a tope, sin decir nada a nadie y todos le siguieron corriendo. Lucas y yo íbamos por detrás y oímos los gritos que pegaron estos Mambrús como dice Luis.

Publicado 12 septiembre, 2006 por nature11aragon en 04 Parque Nacional de Ordesa, Anécdotas

Mariano Brico-Cocinas   Leave a comment

Mariano Salafranca

Hola de nuevo colegas.

En esta ocasion voy a explicaros la cena que preparamos  en Góriz . Lo que hice con ayuda de Ricardo and Kevin fueron macarrones con salchichas, y los hicimos de la siguiente manera.

Primero metimos los macarrones y las salchichas (cortadas) en un “tuper guare” en el cual antes echamos agua y la hervimos.

Dejamos un buen rato los macarrones y las salchichas hasta que vimos que estaban bien hechas.

Sacamos la cena a una mesa que había fuera del refugio y… ¡A COMER!

Publicado 12 septiembre, 2006 por nature11aragon en 04 Parque Nacional de Ordesa, Experiencias

Ricardo y Punta Tobacor, subida y bajada   Leave a comment

Ricardo Badía

Subida al Tobacor:

Amaneció. Víctor y Lucas que estaban haciendo vivac, nos despertaron. Aquí no cantan los gallos, pero la luz te despierta como en todos los sitios. Desayunamos, desmontamos las tiendas y para arriba. Nos habíamos puesto como meta el Tobacor. Un pico anaranjado que estaba justo enfrente del refugio y por el que también se notaban los estragos de una lengua glaciar secundaria. Preparamos todo y entorno a las 9 salimos de Góriz con dirección al Tobacor. Todavía no había sol porque las sombras de las montañas lo tapaban y hacía algo de fresco. Empezamos a andar y cruzamos un riachuelo y más tarde un lapiaz, después  cogimos una senda. Menudo paseo matutino nos estábamos dando… El sol solamente daba en las montañas de enfrente, nosotros seguíamos andando a la sombra.

El día acaba de empezar y todos nos preguntábamos ¿qué nos pasara hoy? Analizando el terreno vimos la trayectoria de una lengua glaciar y otra más pequeña que salía de la principal y que iban hasta el circo. Seguimos andando y ganado altura, nos encontremos con una zona en la que había que trepar, poco a poco todos fuimos trepando. La verdad es que estuvo chula esa zona de trepar. Nada más salir de allí nos encontramos un prado verde con pequeño ibón de aguas transparentes, que parecían de cristal. Víctor nos explico un poco porque estaba esa agua estancada, si esto era un terreno de caliza. Normalmente el agua se cuela por los sumideros y grietas que se encuentran en la superficie caliza y brota mucho mas abajo en el valle en forma de manantiales. Por eso es raro encontrar agua estancada en lo alto del Parque Nacional de Ordesa. Allí en esa zona no había roca caliza y por eso se colaba el agua allí. Después de ver esto seguimos el camino. Pronto lleguemos a un riachuelo. Se oía mucho ruido de aguas. De entre dos rocas salía un pequeño chorro de agua. Al principio pensamos que era un manantial, pero nos dimos cuenta de que no, de que entre esas rocas pasaba un hilo de agua. Que salía a borbotones a un rió cercano. Seguimos el camino por el pedregal de aquel pequeño rió y nos salimos de esa zona hacía un llano, que estaba todo rodeado de montañas. Cambiamos el suelo firme de hierba verde por las inestables rocas de caliza y comenzamos a subir poco a poco y con mucho cansancio acumulado. La verdad es que esa zona costaba más y había que ir despacio. Al cabo de un rato subiendo vimos un nevero bastante grande a nuestra derecha. Era la primera vez que veía nieve en verano. El día anterior la vi desde lejos en lo alto de las montañas de Ordesa, pero ahora la tenia enfrente de mis narices nunca mejor dicho. Seguimos nuestro camino y atravesamos por al lado de un nevero. Tuve oportunidad de tocar la nieve. Si, si ¡en verano! son las cosas de la alta montaña ¿no? Nos explicaron como se deshacía el nevero el cual no se deshacía de arriba a abajo sino que se deshace de abajo a arriba, por su interior. Por eso estaba hueco y solo tenia nieve la parte de arriba. De debajo del nevero salía un pequeño riachuelo de agua que bajaba con fuerza. Al seguir caminando notamos cansancio y hambre y paramos en unas rocas a almorzar. Desde ahí se veía claramente el collado al que había que llegar y que estaba a 4 pasos, y un pico que parecía cercano que era el Tobacor. Las cosas en la montaña depende de como te muevas y parece que las ves de diferente manera. Aquel pico que era el Tobacor no se parecía en nada al Tobacor que se veía desde Góriz, de la forma en la que habíamos andado parecía que teníamos que cruzar el valle de Góriz porque estábamos en la margen opuesta del Tobacor, pero el rió por el que pasamos y estas cosas, te despistan y ya habíamos cruzado el valle. Eso todavía nos queda por aprender, por lo menos a mí. Terminamos de comer y seguimos subiendo hasta llegar al collado.

Dejamos a un lado un llano con un pluviómetro que yo había visto por Internet, en el que marcan las lluvias los días anteriores. Seguimos subiendo por la montaña ya por el Tobacor había mucha piedra suelta así que tuvimos que andarnos con mucho cuidado de no caernos. Estuvimos un buen rato andando por ese terreno pedregoso. Cada vez se ponía peor y peor el terreno. Pero seguíamos subiendo ¿para algo habíamos llegado hasta Góriz no? Desde esta cara de la montaña se veía el siguiente valle que era muy parecido a Góriz y que terminaba como en el valle de Ordesa. Luis nos decía, “mirar, por ahí abajo esta nuestra furgoneta”. Tan cerca y tan lejos, para llegar hasta ella teníamos que recorrer varios kilómetros y descender más de un kilómetro de altitud. Claro que otra opción era tirarse por el precipicio en plan suicida jejeje. Por el camino había muchas piedras, piedras que se movían, piedras que resbalaban, piedras inestables, piedras irregulares, vamos que como pudimos salvamos esas piedras intentando caer lo menos posible. A causa de este terreno tan pedregoso, los mayores decidieron ascender solo hasta la antecima del Tobacor. Creo que no hubo ninguna queja, jeje y es que ya se sabe que todos íbamos molidos. Poco después llegamos ¡¡antecima del Tobacor!! 2.625 m. (creo).

Nunca había estado tan alto, a un lado el valle en el que estaba Góriz y al otro estaba el otro vallede Ordesa. Góriz nada mas era un punto resplandeciente en la montaña, algo insignificante desde allí y que pasa por alto. Nos sentamos en unas piedras color “sol” que era lo único que se veía en ese momento más sol y más sol sobre la superficie iluminada de las montañas. Excepto en el macizo de monte perdido donde había nubes negruzcas y estaba oscuro. Pronto habría tormenta…

En las condiciones en las que íbamos, las piedras resultan hasta cómodas. Sacaron la comida y empecemos a trapiñar. Después de comer y antes de salir nos pusimos en plan “happy friends” y nos juntemos todos (bueno casi todos porque a Laura La se le echó mucho de menos) dándonos un abrazo y mirando hacía abajo para que la cámara nos sacara una foto con todas nuestras caras, jajaja. En plan equipo de fútbol, hay hay hay qué mal estamos… se nota que el sol hace de las suyas, ya estábamos medio locos. Bueno al final no se si esa foto salio o no porque la cámara hizo de las suyas.

BAJADA A GÓRIZ:

Bueno después de esto empezamos la bajada con mucho cuidado de no caernos. Desde ahí se veía todo a vista de pájaro porque claro, estábamos muy altos. Poco a poco nos fuimos acercando al suelo. Después de muchos pasos cortos y muchas piedras calizas que se movían, lleguemos al collado. Ya no había sol, estaba nublado y comenzamos a bajar todos sigilosamente sin darnos cuenta. Sería el cansancio el que nos hacía callar y estar tan tranquilos. De repente, ¡sarrios! Había algunos sarrios, poco a poco nos fuimos acercando a ellos. Estuvieron muy cerca de nosotros hasta que pusieron sus límites y salieron corriendo. Seguimos nuestro camino contentos por haber visto sarrios.

El camino se hacía muy cuesta abajo y había pequeños riachuelos de agua. Esa ladera estaba llena de neveros aunque algunos estuvieran muy escondidos, se veían riachuelos de agua bajar por la ladera. Pronto llegamos a los neveros de antes. Había más agua que por la mañana, claro hacía mas calor y se derretía mucha mas nieve. Seguimos nuestro camino ya quedaba poco para llegar a la zona de hierba. En cuanto llegué a la hierba me tiré sobre ella y empecé a mirar el cielo que se estaba poniendo cada vez mas negro. Bufff ya casi estábamos quedaba poquillo. Otro día en la montaña, se pasan muy rápido y muy lento a la vez ya que te pasan muchas cosas. Los sentimientos siempre los tienes a flor de piel y solo el hecho de subir hasta donde te propusiste te alegra el día. Me pregunto cuando nos llegará el día en el que por alguna circunstancia no podamos hacer cima y tengamos que ser lo suficientemente prudentes para darnos la vuelta y volvernos marcha atrás. Y que tal nos lo tomaremos, creo que en el monte también es importante el saberse dar la vuelta cuando haya peligro y no ser inconsciente y seguir hasta arriba pase lo que pase porque es bastante peligroso.

Seguimos el camino, íbamos por la zona del rió cuando vimos entre dos rocas un agujero por el que se veía pasar una corriente interior de agua. Era muy bonito, era como una cascada subterránea. ¿Donde iría a parar toda esa agua? Seguro que baja hasta el valle y brota en un manantial. Cruzamos el rió y seguimos andando hacía el ibón. Se oían muchos truenos y el cielo estaba muy negro. Nos íbamos a tener que mojar. Yo solo quería pasar la zona en la que había que trepar, destrepar en este caso, antes de que llegara la tormenta. Estaba contando los segundos que hay entre un trueno y su rayo para saber la distancia entre la tormenta y nosotros, tal y como me enseño Víctor. 3 segundos – 1 kilómetro etc. Llegamos a la zona de la trepada y con cuidado fuimos destrepando poco a poco, estaba empezando a gotear, ¡pero qué justo nos vino! Fue bajar de ahí, ponerme la capa de lluvia y empezar a llover. Seguimos el camino. La tormenta tenía unos truenos muy fuertes que estaban a unos 2 o 3 kilómetros. De momento sobre nuestras cabezas no llovía muy fuerte, solamente goteaba pero eran gotas que caían con fuerza. El viento me quitaba la capucha de la capa de lluvia y tenía que írmela poniendo una y otra vez. Los truenos cada vez eran más fuertes pero no llovía con exceso. Yo dije, seguro que en los montes altos esta cayendo granizo, porque sino las gotas no bajarían con tanta fuerza. Esa situación da un poco de respeto y te pones un poco nervioso. Estas alerta porque sabes que si pasa, algo estás a la intemperie y no tienes ningún lugar en el que refugiarte.

Seguíamos el camino y poco a poco pronto llegamos a la zona del lapiaz. Seguía lloviendo con poca intensidad y seguía el cielo del mismo color con los truenos muy fuertes. Parece que la tormenta nos dio de refilón. La zona a la que habíamos llegado, la antecima del Tobacor, estaba totalmente cubierta por las nubes. Con el buen tiempo que había hecho allí hace unas 2 horas cuando nosotros estábamos comiendo. Íbamos por el lapiaz con mucho cuidado yo solo quería que se acabara el lapiaz porque pensaba que me iba a caer, pero al final no me caí, ni yo ni nadie, y pasamos el lapiaz sin problemas. Seguimos el camino hacía el riachuelo, ya estábamos muy cerca de Góriz. Empezamos a pasar el riachuelo uno a uno con cuidado de no caernos. Ya estábamos casi todos cuando de repente,… se cayó Laura Mo al rió, buena pesca. Uy que buena le sabría el agua a Laura Mo, ahí recién bajadita del deshielo y con el buen tiempo que hacía. Pobrecilla mira que caerse al río.

Bueno entre bromas y bromas llegamos a Góriz empapados, la tormenta parecía trasladarse a Monte Perdido. De repente se quitaron las nubes y aparecieron las montañas de al lado totalmente blancas, había caído una buena granizada ahí. Pobre del que le hubiera pillado, qué suerte tuvimos nosotros de que la tormenta nos pasara de refilón porque igual que la tormenta fue a la montaña de al lado, podía haber ido perfectamente a la que estábamos nosotros que eran mas o menos de la misma altitud. Pero aquella vez tuvimos suerte y no nos paso nada. Más tarde salió el sol y volvimos a montar las tiendas.

Y aquí acaba mi última redacción de las salidas de este curso. ¿A que nos ha pasado de todo? Todos nosotros lo hemos pasado muy bien en las salidas y encima hemos aprendido mucho. 😉 La bajada hasta el coche la cuenta Laura Mo, así que yo me despido ya, que creo que ya le he dado bastante a la tecla.

Chao.

Publicado 12 septiembre, 2006 por nature11aragon en 04 Parque Nacional de Ordesa, Experiencias

Ricardo nos sube a Góriz   Leave a comment

Ricardo Badía

SUBIDA A GÓRIZ:

El primer día salió húmedo y lluvioso y solo pudimos ir hasta unas cascadas, pero eso si, supimos aprovechar el día parándonos en todos los detalles del bosque e interesándonos por ellos. Así que el segundo día, todos sabíamos ya la primera hora de camino con bastante detalle, pero el camino era mucho más largo y no sabíamos como sería el resto del camino. Con esta incertidumbre empezamos a caminar por lugares ya conocidos. El día era muy claro a diferencia del de ayer, la temperatura era bastante agradable, nada que ver con los 35º grados que nos encontremos a la vuelta en Zaragoza. Se notaba algo de humedad en la piel y el contorno de las montañas cercanas se veía de un color bastante difuminado. Era un día perfecto y todos íbamos muy animados aunque pensando de lejos que había que subir mucho tramo aquel día, y había que llegar como fuera al refugio.

Empezamos a pasear por el bosque de hayas que había al principio del camino y volvimos a ver de pasada las cosas en las que tanta atención pusimos el día anterior. La mas peculiar eran 4 hayas que habían crecido encima de una roca y que habían bajado sus raíces hasta el suelo. Al volver a ver lo mismo que vistes hace poco pero en otras circunstancias te das cuenta de que la situación condiciona mucho y te da otro tipo de sensaciones. El día anterior con la luz que se colaba entre las nubes el bosque daba una sensación de tener menos frondosidad de la que en realidad tenía y los verdes eran más intensos. Al día siguiente, la luz del sol que se colaba entre las ramas de las hayas hacía mayores los contrastes y daba otra sensación totalmente distinta. Seguimos el camino, la mochila no solo pesaba sino que hacía daño, tardé un buen rato en acostumbrarme. Sabía que mi espalda terminaría mal y de hecho mal terminó, pero la mochila tenía que subirla pasara lo que pasara porque allí tenía todo lo que necesitaba, comida, ropa etc. Pasamos por la zona de cascadas a las que llegamos el día anterior pero en mucho menos tiempo que el de ayer. El río, como todos los de alta montaña, es muy bonito. Tiene unos colores verdes y azules que te trasmiten paz y te dan sensación de frescor. En ese lugar las aguas están muy agitadas y con mucha espuma. Y caen por numerosas cascadas, tal vez ese sea uno de los encantos de Ordesa, y una de las cosas que te compensa cuando termina el día y piensas si merece la pena tanto cansancio. Por el camino, a pesar de ser sombrío, se notaba el calor que ya empezaba a apretar.

El bosque es precioso, la sombra de los árboles nos cobija. Estos bosques son sombríos, bonitos, y albergan muchos animales. Merece la pena ir a verlos. Esa sensación que dan, si que es una sensación de naturaleza, no me extraña que Ordesa sea Parque Nacional. Cuando paseas entre esos árboles te das cuenta de que hay que hacer lo posible para conservar estos lugares así de salvajes pero sin restringirlos a nadie. Los árboles son robustos y muy bonitos, parece un bosque de cuento de hadas, pasear por aquí te da paz, tranquilidad y descargas mucha tensión.

Por el camino vimos orejas de oso, lo mas impresionante de esa flor es que ya estaba en los pirineos cuando estos tenían un clima tropical.

El camino se me hacía cada vez mas cuesta arriba y empecé a pedir que pararamos. Supongo que me verían mala cara o algo así, porque a los 10 minutos paramos en un rinconcito muy bonito que había en el bosque y nos tomemos un buen descanso y una buena bolsa de pistachos. Qué razón tienen los médicos cuando dicen que los frutos secos dan mucha energía porque seguimos andando y afronté bastante mejor el camino. Por el camino no estábamos solos, de vez en cuando se veía a mas gente subir, incluso nos encontremos a un grupo de niños bastante grande subiendo. Ver a gente subir te asegura que lo que hay arriba merece la pena. Con la incertidumbre de cómo sería la famosa cola de caballo, seguí el camino.

El bosque se acababa, cada vez había menos vegetación y se avecinaba un paisaje de alta montaña, mucho mas abierto que el paisaje boscoso. En una curva de la del camino apareció ante nosotros, enorme, Monte Perdido y también se veía desde lejos la nieve. Era la primera vez que veía nieve en verano, esta es una de las imágenes con las que me quedo de la excursión. Seguimos el camino y pasamos las gradas de soaso, aquí el camino tenía escalones y el cansancio empezaba a pesar pero los subimos todos sin rechistar. La verdad es que le pusimos muchas ganas. Ya estábamos cerca de cola de caballo. Había un llano (Millares) y un camino empedrado, parecía una calzada romana, que bien se iba por ahí. Al rato empecé a marearme tuve que parar y tomar algo de comida. No tardé en ponerme bien y seguimos.

El cielo estaba nublado y el sol ya no molestaba, se notaba perfectamente el circo glaciar que había ahí. El río en esos llanos hacía “S” incluso vimos mas tarde desde arriba un meandro abandonado. Entre paso y paso apareció la cola de caballo, la verdad es que impresiona mucho. Es una cascada en las que el agua hace como dibujos. Podrías quedarte mirándola horas y horas, cómo cae el agua, cómo salpica, el ruido que hace, la altura que tiene, la forma…, hacen de ella una cascada con magia. Nos sentamos debajo del frescor de la cascada y empezamos a comer y a relajarnos un poco, que nos hacía mucha falta. Cuando terminamos de comer volvimos a emprender la marcha. Ya nos quedaba menos distancia de recorrido, pero más desnivel, lo cual quería decir que nos encontraríamos con muchas cuestas.

Empezamos a subir por un camino que trepaba por las paredes del circo glaciar. El camino era estrecho así que tuvimos que subir despacio y con mucho cuidado. El sol volvió a aparecer, y con él, el calor. En un rato de subida pasamos de ver la cascada como algo grande y alto a verla por encima, mas baja que nosotros. En el fondo del circo se podían distinguir dos líneas serpenteantes, una era el río Arazas y otra el camino por el que habíamos llegado hasta allí. También había un meandro abandonado. Seguimos caminando y ganando altura, pronto el camino dejaría de ascender y nos daría un respiro. Poco a poco y con mucho calor llegamos a la zona donde el camino se hacía recto y no había casi subida. Por un lado el vacío y una caída de muchos metros y por el otro la dura y caliente roca que fue escarbada hace millones y millones de años por el glaciar, pero que ahora encerraba en ella el calor del sol alpino. Estábamos ya muy altos y la cola de caballo no se veía. Seguimos por el camino, se notaba ya en los ánimos que estábamos cerca del refugio. Nos sorprendieron unos pequeños riachuelos que cruzaban el camino y bajaban hasta el fondo del circo. Tuvimos que atravesarlos con mucho cuidado, fue una parte bonita de la excursión esa de cruzar ríos aunque Laura Mo salió mal parada porque pescó.

Seguimos camino, este se volvía a poner empinado y estábamos ya cansados. Lo afrontamos bastante bien subimos poco a poco, parecía que el sol nos daba un respiro. Por fin llegamos arriba, habíamos atravesado todo el circo glaciar de Ordesa.

Todos estábamos muy contentos y muy cansados, solo de pensar todo lo que habíamos hecho ese día, todo lo que vimos, todo lo que habíamos andado y sobretodo todo lo que habíamos superado, nos daba una sensación de bienestar. Yo creo que muchos de nosotros no nos creíamos capaces de hacer todo eso.

Nos sentamos al lado del precipicio, yo puse los pies “colgando” en el aire y miré a mi alrededor, nunca había visto un circo glaciar y mira que todos habíamos oído veces hablar de ellos, y por supuesto nunca había subido uno ni me imaginaba que eran así de grandes y solo de pensar que todo el “hueco” que se veía en la tierra había sido escarbado por el hielo en la época glaciar y que todo el circo estaba cubierto hasta su totalidad de hielo y nieve te hacía sobrecogerte. También se apreciaba como la lengua bajaba por lo que ahora es el valle de Ordesa. La verdad, en los libros de texto se podían esmerar un poco con las fotos, porque la idea que tienes de un circo glaciar y una lengua es la de un dibujo, un circulo que es el circo y una lengua que sale hacía abajo. Sin embargo aquí se veía claramente.

Después de un momento de relax seguimos el camino, ya no podía ni con mi alma. Me agarré al palo como pude y seguimos andando, salvando piedras de caliza. Tuvimos que hacer una pequeña trepada como pudimos, nos agarramos a las rocas y subimos poco a poco. Ya nos daba igual, todos pudimos subir aquello. Seguimos el camino y la verdad es que aquí yo ya me empecé a dar por vencido, iba muy cansado y solo pensaba en llegar, llegar y llegar… Pronto vimos un cartel que ponía “Góriz”, Luis y Alberto nos dijeron que estaban viendo la caseta. Bien ¡ya era hora! Llegamos al Refugio a tiempo para cenar.

Cuando llegue a Góriz me senté en el suelo y creo que no me levante en media hora. Bufff estaba cansadísimo pero había merecido la pena. Quien me iba a decir a mí que podía subir tanto. Mientras miraba el atardecer pensaba que el día había sido variadísimo, había habido de todo, a veces parecemos los “protas” de un libro de aventuras.

La primera salida fue la primera vez que salí a la montaña en invierno para subir un pico y fue una pasada, aprendí mucho de como era la montaña y me sorprendí de lo que podíamos hacer, y la verdad nos quedaba mucho por aprender, la segunda fue todo un reto por que había mucha distancia, en esa excursión si que nos paso de todo. La tercera, fue toda una experiencia eso de dormir en tienda de campaña rodeado de vacas. Hechas la mirada atrás y te das cuenta de todo lo que te a pasado y se te ilumina el rostro. Bueno sigo… era la hora de cenar y cansados nos sentamos a la mesa, pero faltaba un hueco sin ocupar ¿sabéis quien es? Laura La, sino que le pregunten a Laura Mo lo que hecho de menos a su amiga.

Después de cenar montamos las tiendas y nos echamos a dormir. Menuda noche pase con la contractura que se me hizo, menos mal que Laura Mo me dejo su colchoneta y Alberto me frotó una crema milagrosa, que sino aún la llevaría.

Publicado 12 septiembre, 2006 por nature11aragon en 04 Parque Nacional de Ordesa, Experiencias