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Jorge nos cuenta las novedades del grupo   1 comment

Nuestro Jacetano nos cuenta los cambios que ha tenido la nómina de nuestro grupo.

«JoRgTuM¯PeReZuS» El corresponsal de los hechos en Jaca‡

INFORMACIÓN DE INTERÉS

Hola Visitantes de nuestro espacio sobre el proyecto, nadie me ha pedido que haga esta redacción pero veo conveniente que antes de colgar los trabajos de la excursión de este pasado fin de semana, los pocos lectores de nuestro trabajo sean conscientes de esta noticia, triste, pero real.

Después de haber concluido nuestro primer año de trabajos y esfuerzos, después de cuatro duras excursiones y sudor para afrontar las metas que nos planteábamos al principio, uno de nosotros ha desistido y ha abandonado esta nuestra aventura.

Se trata del Estadounidense «Kevin O’Neil», el chaval se siente fatigado después de cada una de nuestras reuniones en montaña, se siente un poco más fuera del grupo, se ve que tiene algunos problemas con el idioma después de vivir x años en España y no se siente muy cómodo. Ha dicho que no quiere seguir.

Su plaza le fue ofrecida a «Claudia Martínez» (Zaragoza) por que dentro de los posibles candidatos que había, es ella la que menos ve de todos, Claudia dijo que sí, pero se puso su madre al teléfono y rápidamente rectificó la respuesta diciendo que no debido a que tanto Claudia como Sandra se habían movido mucho para llegar a entrar en este proyecto y por tanto no veía justo que entrara una y la otra no.

La siguiente candidata en lista, no era Sandra como algunos se pensaban, sino que era «Ana Ollero» (Teruel), se le ofreció la plaza y ésta sí que dijo que sí. Este finde se ha incorporado al proyecto y de momento ha superado la prueba, aunque algo aburrida y cansada, pero esperemos comprobar en excursiones siguientes que todos, incluida ella claro nos lo pasaremos mucho mejor.

Era importante comentar el detalle porque los seguidores del Blog vais a comprobar que Kevin se ha visto sustituido por Ana en cuanto a redacciones se refiere y a espacio físico en las fotos.

Así son las cosas y así se las he contado, Muchas Gracias

Publicado 6 noviembre, 2006 por nature11aragon en 05 Serrablo, Experiencias

Ana es nueva en el grupo   Leave a comment

Ana viene desde Teruel, realmente tiene mérito salvar tanta distancia para unirse al grupo. Ahora nos cuenta qué le parece formar parte de este proyecto.

Ana Ollero

Hola a toda la gente que lee este blog. Soy Ana Ollero, la chica de Teruel que está en sustitución de Kevin. Me alegro mucho de poder estar en esta actividad. Cuando me llamaron no la conocía, pero me pareció interesante el participar y también me apetecía  volver a estar con las Lauras, Jorge, Mariano y Richi, a los que hacía mucho tiempo que no veía.

Como ellos ya llevan un año de trabajo y varias excursiones, es posible que me cueste ponerme a su nivel, pero ¡lo intentaré!

Esta excursión es la primera que he realizado y me lo he pasado de fábula. He tenido la oportunidad de conocer a Luís Santos (que no paró de hacer fotos) y volver a encontrarme con Alberto, al que conocí en un campamento de verano, y que nos contó cosas muy interesantes de la zona, de las tradiciones, de la flora y la fauna, etc.

     

En esta nueva experiencia he podido conocer y experimentar  sensaciones y paisajes nuevos. Me ha gustado mucho la zona del Serrablo. Cuando estuvimos en la casa típica serrablesa, que era un museo, me emocioné, porque mientras estábamos visitándola vi utensilios y trajes típicos que me gustan tanto y que me recuerdan mis bailes y jotas, esto, chicos, creo que os debió sorprender a todos

De Susín, me sorprendió lo pequeño que era. Ya que tiene dos casas, una herrería, sin techo y una iglesia, y ¡la casa de Angelines! Cuando llegamos me dio miedo porque pensaba que se iba a caer ¡jejeje! Pero a la mañana siguiente estábamos todos bien. El carácter de Angelines me gustó mucho porque no había conocido a nadie con tantas ganas de sacar un pueblo casi abandonado adelante. Me dio un poco de lástima que la mujer esté sola en el pueblo, pero se nota que con ella está lleno de vida.

Cuando estábamos todos reunidos preparando el rancho, me reí mucho, ¡por la pintas que llevamos con las linternas frontales, era la caña, jejejejeje! Y también me encanto la historia que contó Alberto de una bruja que quemaba campos de trigo.

    

Al día siguiente cuando empezamos a caminar por la ruta de las ermitas de Santa Orosia, a lo mejor di la impresión de que de aburría, pero no, lo único  que me pasaba es que no pude dormir bien en el suelo, ya que no estoy acostumbrada ni a caminar tanto rato por la montaña. Pero los paisajes y los contrastes de colores son alucinantes, me quedé fascinada

En definitiva me gusta mucho el poder estar en esta actividad, ya que se me brinda la oportunidad de conocer cosas nuevas, tan distintas a los montes de Teruel, realizar nuevas actividades que no podría hacer en otro lugar, y poder estar a gusto con estos chicos tan majos. Entre todos me han hecho sentirme como en familia, y pasar momentos muy divertidos y agradables.

Muchas gracias por esta oportunidad, y solo espero que llegue la siguiente salida.

Muchos besos para todos.

Ana.

Publicado 6 noviembre, 2006 por nature11aragon en 05 Serrablo, Experiencias

Ricardo en la subida por la ruta rupestre   Leave a comment

No es la ascensión más alta que hemos realizado pero sí una en las que más cosas hemos aprendido. Nos lo cuenta Ricardo con ese verbo tan cuidado que tiene en su cabecita.

SUBIDSANTOROSIA:

Ricardo Badia:

Sin darle tiempo al cielo a que empiece a aclararse y a que oculte sus estrellas, nos pusimos en pie. Es bonito eso de levantarse en un pueblo deshabitado y que no se oiga absolutamente nada excepto lo que nosotros decimos. Eran las 6 de la mañana y a pesar de que era el día del cambio de hora apenas habíamos dormido y las caras de sueño eran impresionantes. Como pudimos nos vestimos y salimos a desayunar. Creo que estuvimos bastante tiempo en el desayuno ya que en una casa tradicional aragonesa la chimenea esta en la cocina y se estaba muy bien al calor del fuego. Por la ventana de la cocina se empezaba a distinguir cada vez más el contorno de la montaña con el color del cielo que fue aclarándose poco a poco.

     

Una vez desayunados cargamos la mochila y nos despedimos de Angelines después de haber hecho muy buenas migas con ella. La verdad es que eso de despedirnos se nos hizo un poco duro a todos, después de lo bien que lo habíamos pasado el día anterior con ella. Partimos de Susín por la única pista que comunica este pueblo con el resto del mundo. Esta pista discurre entre un bosque de majestuosos árboles que en esta época del año son todo un regalo debido a que toman colores diferentes cada uno muchos tipos de verdes contrastando con amarillos, naranjas, ocres y marrones.

Una vez ya en el valle tomamos la carretera y llegamos a Yebra de Basa. Aparcamos la furgoneta en un camino y vimos la primera ermita mientras Alberto y Tere, la madre de Jorge, subían la furgoneta a lo alto del camino donde acabaríamos la subida.

Salimos de la ermita y empezamos a caminar. A la izquierda del camino discurría un barranco que tuvimos que cruzar por un vado, la zona era poco profunda y no parecía que estuvieras cruzando un barranco, mas bien parecían muchos charcos juntos. Al cruzar nos adentramos en un terreno de Margas, esto son rocas que se formaron cuando toda esa zona era el fondo del mar hace millones de años, algunas evocan dunas, otras las olas del mar que quedan grabadas en su superficie, y otras todavía tienen alguna concha fosilizada. Luis y Alberto fueron mirando haber si encontraban alguna, en un periodo corto de tiempo encontraron unas cuantas y nos las mostraron para que las pudiéramos ver.

     

Este terreno de margas esta erosionado por el agua y en la superficie del suelo hay múltiples cárcavas por las que seguro que circula el agua a gran velocidad los días de tormenta. Para frenar el efecto erosivo del agua y así proteger las margas, habían colocado unas vallas de madera.

La montaña a la que teníamos que subir se veía muy alta, lejana y totalmente distinta a el terreno de margas por el que estábamos caminando en ese momento. Es una sensación extraña la que te recorre por el cuerpo cuando te hablan desde abajo por allí arriba esta la cascada en tal sitio, esta el paso por donde tenemos que ir, y tú lo miras y solo ves una montaña normal alta y lejana que te parece imposible de subir o piensas lo costoso que te va a ser, pero la verdad es que en unas horas estas andando por allí y ya te has familiarizado con el paisaje.

El sol apretaba cada vez mas, conseguimos mover la salida al día correcto, probablemente al último día de verano que quedaba en manos del 2006. El próximo día así, quizás sea en abril de 2007. Es por eso  que al final lo de retrasar la excursión fue algo bueno por el tiempo y por que se pudo incorporar Ana.

Andando bajo el sol llegamos a la primera ermita, la ermita de Las Cruces donde nos sentamos a la sombra y aprovechamos para reponer fuerzas con galletas de chocolate y acuarios, para después seguir la marcha poco a poco. Dejamos atrás el peculiar terreno grisáceo y sin vegetación de las margas para ir entrando poco a poco en un exuberante bosque mixto que estaba delante de nosotros y que nos ofrecía todo el esplendor del otoño. En el suelo, ya no aparecían cárcavas ni conchas, el terreno ahora era de conglomerado, esta piedra tiene la peculiaridad de que esta formada por muchas piedras de diferentes tamaños y colores.

     

Esto propició que hubiese esporádicas zonas de sombra que calmaran el calor que estábamos sufriendo.

Llegamos a la ermita de las “arrodillas”, donde paramos a descansar un poco. En la ermita se puede ver claramente una roca con dos huecos paralelos. Según la tradición ahí clavo sus rodillas la santa y también se pueden observar unas estrías en la superficie de la roca que serían los espadazos que le dieron.

Continuamos el camino y al poco tiempo estábamos completamente metidos en el bosque, este no era un bosque demasiado denso ni oscuro pero eso sí, andábamos por sombra casi todo el rato y eso se agradece bastante y hace la marcha mucho mas agradable.

El camino discurría cerca de un precipicio debajo del cual había un barranco. Lo empezamos a oír cada vez más fuerte hasta que llegamos a un lugar del camino en el que teníamos que cruzarlo como ya habíamos hecho al comenzar la excursión. Esta vez era un lugar en el que podías meter un pie dentro del agua perfectamente si te despistabas un poco. Cruzamos por unas piedras que estaban puestas y llegamos a la otra orilla donde nos tocó esperar al resto del grupo que venía de camino.

     

El barranco era de un agua clara que adquiría un color verdoso claro muy bonito que recuerda al verdor de los árboles que estaban en sus orillas. Este barranco al discurrir por una zona con tanto desnivel, estaba lleno de saltos de agua. Al cruzar se veía un pequeño salto de agua pero Luis me comentó que un poco mas abajo había un gran salto de agua. Tras haber repuesto un poco de fuerzas le pedí a Luis que me llevara a ver la cascada. Volvimos a cruzar el barranco y por la orilla nos acercamos a la cascada. Estaba justo debajo de nosotros. El cauce del barranco circulaba haciendo una “S” que terminaba en una pequeña poza y después de la cual el agua se precipitaba con fiereza hasta el suelo que estaba bastantes metros mas abajo. Desde donde estábamos solamente se veía la primera parte de la cascada con toda el agua blanca. Y no se veía la zona en la que caía pero se oía perfectamente el rugido de la casaca.

Volví a cruzar el rió y pronto llegó el resto del grupo y después de estar descansando un poco más reanudamos la marcha. Nada mas salir de allí encontramos un acebo. Sus bolitas rojas destacaban entre el verde y amarillo de los árboles y el azul del cielo. Pero estaban protegidas por sus hojas de un verde oscuro y con pinchos en su filo.

El camino empezaba a coger un poco mas de inclinación, hasta el momento la excursión no era excesivamente dura, sino que en esta salida había tomado otro sentido diferente a las demás salidas. No era el centro de la excursión la subida, lo era la estancia en Susín y dentro de la subida no recaía la importancia en subir a un pico sino en fijarnos mas en terrenos diferentes como el conglomerado, las margas y, sobretodo, ver las ermitas rupestres de la zona y la maravillosa cascada que cae desde lo alto de la montaña hasta el barranco.

Seguimos con la subida hacía arriba, vimos más acebos, nuevos tipos de árboles, otras formaciones rocosas y caídas, en las que al mirar hacía abajo se veía a una altura bastante menor que la nuestra el ascendiendo seseante entre las copas de los árboles.

Cuando todos estábamos ansiosos por ver la cascada de la que tantas maravillas habíamos oído, en una vuelta del camino, apareció ante nosotros. Creaba un fuerte y extraño contraste con el color marrón claro de la roca y el agua blanca de la cascada. Al lado, pegada a la cascada y camuflada por el color de sus paredes, muy parecido al de la roca estaba la ermita de La Cueva. Lo primero que se distinguían eran sus campanas que parecían flotar en la roca ya que la pared apenas destacaba del resto de las rocas.

     

Seguimos el camino, el suelo estaba mojado y por él corría un hilo de agua, este pequeño riachuelo que discurría entre nosotros no dificultó la marcha, al contrario, el terreno ya no era tan inclinado y la marcha era bastante agradable. Los árboles que rodeaban el camino eran grandes y majestuosos y ofrecían un bellísimo paisaje, combinados con la caída, el horizonte montañoso, el azul del cielo despejado de aquel domingo y el agua pulverizada que estrepitosamente cae desde lo alto de la pared de conglomerado dándole un sonido a toda aquella mezcla de elementos que configuraban el paisaje de ese bello rincón del planeta.

Ir a lugares así, después de haber estado durmiendo en un pueblo abandonado, hace que inevitablemente le des vueltas a la cabeza y te plantees la vida de otra forma. Lo compleja que es la sociedad que nosotros mismos hemos creado, para lo sencilla que es la naturaleza que estamos destruyendo para crear nuestro mundo complejo encima de un mundo sencillo. Las cosas aquí se ven desde otro punto de vista diferente a lo que puedas pensar dentro de tu pueblo o ciudad.

Llegamos a la zona de la cascada antes que el otro palo (bastón direccional), así que dejamos las mochilas debajo de un árbol y subimos por unas escaleras para acceder a la ermita. La vimos desde fuera ya que la puerta estaba cerrada. Lo único que tenía hecho por el hombre era una de las paredes, el suelo, el techo y el resto de las paredes eran totalmente naturales.

Volvimos a descender por las escaleras, el camino cruzaba justo por debajo de la ermita, en un pasillo en el que el techo, el suelo y la pared de tu derecha son de conglomerado. Por tu izquierda tienes una caída de muchos metros. Seguimos el camino por ahí. Me aproximé hacía la cascada de forma que me puse enfrente de ella. No era una cascada muy densa, el agua estaba pulverizada y tenías la sensación de estar mojándote. El agua caía en gotas, como si fuera lluvia. Estas gotas al fusionarse con la luz del sol de mediodía se distinguían perfectamente entre el fondo que ofrecían los árboles de la montaña de enfrente.

     

La cascada era preciosa, se podía distinguir como en algunos lugares caían más gotas que en otros y que al poco rato eran lugares diferentes por los que caían más gotas. El ruido se oía muy intenso y es que la cascada chocaba contra la roca que salía hacía afuera. Al chocar el agua se dividía en muchos hilos de agua que discurrían por esa roca hasta volver a caer otra vez al vacío, sin saber a donde iban a parar.

Después de ver esta magnifica cascada seguimos nuestro camino hacía la ermita de Santa Orosia. El camino no se despejaba mucho de la pared de conglomerado pero dejamos de estar dentro de la roca. Ocasionalmente había tramos con árboles alrededor y otros en los que volvías a estar pegado a la pared y veías cuevas excavadas en ella. Paramos un rato a descansar en una zona boscosa mientras Alberto nos explicaba las diferentes aves que había por la zona y nos enseñaba sus dibujos en un cartel de información que estaba a un lado del camino.

Seguimos el camino, el sol ya estaba bajando su intensidad, la luz empezaba a disminuir al igual que la temperatura. Llegamos a un lugar con unas cuevas que parecían escavadas en la roca. La roca estaba negra de las hogueras que hacen los pastores que van a refugiarse si les sorprende alguna tormenta por las cercanías. Un poco más adelante la ermita de Santa Bárbara, curiosamente la Santa que te protege de los rayos.

     

Continuemos la marcha hacía arriba a sabiendas de que ya quedaba poco para llegar hasta la furgoneta que en un momento subieron arriba Alberto y Tere por la mañana. En esta excursión nos íbamos a librar de la temida bajada. La verdad es que a pesar de que la ermita de Santa Orosia este a 1.560 m. de altitud y nosotros siempre estamos negociando 2.000 el desnivel era bastante grande como para poderlo subir y bajar en un día.

A partir de aquí nos empezamos a animar y nos pusimos a… ¡cantar canciones de misa! Si, ¡qué pasa! canciones de la iglesia, y que sepáis que Jorge fue el que mas cantó, jajaja, ¿se tendrá que cuestionar si es heavy o no? Bueno, un momento loco lo tiene cualquiera ¿no….?

Poco a poco fuimos subiendo y llegamos a una cimita con una hierba muy verde. ¡Si, estábamos arriba! Nos acercamos a un precipicio para mirar el paisaje del atardecer. Desde arriba se veía el Prepirineo, la Depresión intermedia y los Pirineos.

     

Bueno, una vez arriba teníamos que ir a la ermita de Santa Orosia donde teníamos aparcada la furgoneta. La iglesia se veía a lo lejos y nos fuimos acercando.

En el suelo no había camino, lo único que había era un manto de “cojines de monja” bastante espeso. Estas plantas salen directamente del suelo, no tienen ningún tipo de rama o tallo que las eleve y están recubiertas de pequeñas punzas. Si te caes encima de ellas sales lleno de pinchazos y deben de ser muy molestos por lo que cuenta Luis que es el único patoso de todos lo que íbamos que una vez se ha caído encima. Bueno, nos estuvieron contando una leyenda pirenaica sobre los cojines de monjas muy maja mientras llegábamos a la ermita.

Una vez allí bebimos de la fuente que brota junto a la ermita, comimos y nos fuimos hacia Zaragoza bajando por el otro camino, el de los coches. Mientras bajábamos vimos ponerse el sol en la Peña Oroel igual que el día anterior lo vimos ponerse tras ese mismo monte pero desde Susín. De esa forma nos despedimos de los Pirineos hasta la próxima excursión en invierno.

Publicado 6 noviembre, 2006 por nature11aragon en 05 Serrablo, Experiencias

Mariano y el rancho de la cena   Leave a comment

Mariano nos cuenta con detalle cómo se prepara un rancho con patatas, costillas, arroz… en un buen fuego de los de toda la vida.

Mariano Salafranca

Hola siempre es un placer volver a la montain y sobre todo volver a escribir para esta pagina. Me han mandado hacer la receta de un rancho que hicimos el sábado. Lo voy ha hacer por pasos porque sino será muy lioso:

RANCHO MONTAÑÉS

Ingredientes: cebolla, ajo, patatas (una por cabeza), costilla de cerdo, arroz, aceite, sal y laurel (por aquello del regustillo).

Primero: metimos en la sartén la cebolla, el sofrito, el aceite y la sal.

Segundo: cortamos las patatas (una por persona) y las metimos en la sartén en trozos NO tan pequeños

Tercero: echamos el ajo sin la piel y laurel.

Cuarto: echamos el arroz

Quinto: echamos las costillas de cerdo (muy buenas, lo dice el hijo de un granjero)

Sexto: dejamos que se caliente todo bien a la vez que lo meneamos un poco para que no se caliente solo una parte de cada ingrediente ni se pegue al CULO de la sartén

Séptimo: aparecimos todos con nuestros “tuper guare”, nos echaron a todos un poco del rancho y…

     

¡A CENAR!

AVISO: prohibido tirar el rancho a los demás.

Publicado 6 noviembre, 2006 por nature11aragon en 05 Serrablo, Experiencias

Laura (Mo), mi experiencia en Susín   Leave a comment

Este es el hueco para Laura Mo, nos habla de su experiencia en Susín, un pueblo abandonado (casi) en el Sobrepuerto del Serrablo Aragonés.

Laura Moya

Eyyy! que tal os va a todos? Pos bueno, esta vez me ha tocado contaros como nos fue en Susin, y es que hablo por todos cuando digo que nos lo pasamos muy bien. Allí conocimos a Angelines, la única habitante de este pueblo y quien esta ayudando a su cuidado y reconstrucción, una amiga de la naturaleza, en conclusión nuestra amiga! Y es que aunque su primera aparición fue un poco misteriosa debida al susto q nos dio, jejeje, poco a poco cogimos confianza y la fuimos conociendo cada vez más.

Cuando llegamos al pueblo nos sentamos para descansar y hablar un poco de la situación de la naturaleza, de esta incesante tala de árboles para construir viviendas, también hablamos del porque de la despoblación de Susín, y es que la gente marchó hacia lugares no muy lejanos (como Sabiñanigo) en busca de un sueldo fijo en puestos industrializados, y después de comentar nuestros puntos de vista decidimos dar una ojeada a aquello.

     

El pueblo sólo se compone de dos casas (la de Angelines y la de unos vecinos suyos) y la iglesia, por no hablar del estupendo huerto que tiene ella y que nos enseñó con sus puerros y to! Nos ladraron perros y maullaron gatos y fuimos hasta la iglesia para echar un vistazo, y esta era una iglesia típica del Serrablo, es decir, de estilo Mozárabe alltoaragonés. Y fue en esta iglesia donde a Alberto se le ocurrió la genial y original idea de esconder unas monedas para q las buscásemos con el mapa, ¡como para encontrarlas!, cuando lauri y yo nos elegimos el mejor sitio… un hueco con… digamos… cenizas moribundas ¿…?, en el cual, después de inspeccionarlo, no encontramos el dichoso euro, así que se perdió! Y como las vistas eran muy majas pues nos quedamos viendo el atardecer.

     

Cogimos las mochilas y decidimos entrar en casa de Angelines, que muy atenta nos enseñó la habitación donde dormiríamos, la cocina… y es que la casa, pequeña no es precisamente. Dejamos los bultos y nos pusimos manos a la obra porque sino esa noche no cenábamos. Mientras unos se calentaban en el fuego, otros cortaban patatas, otros le daban vueltas a la comida de la cazuela… y así, poco a poco, hicimos nuestro fantástico y gustoso ranchooo!!! Ahí si que se estaba a gusto, al calor del fuego, con una buena comida y por supuesto todos nosotros juntos hablando!!! Después de tomar la infusión decidimos irnos a dormir pues mañana nos esperaba un día duro.

     

A la mañana siguiente cuando nos levantamos y desayunamos, con bastante sueño, pusimos rumbo a Santa Orosia, no sin antes despedirnos de Angelines que tan bien nos trato y nos ayudó y a la que prometí que algún día volvería a visitarla.

     

Publicado 6 noviembre, 2006 por nature11aragon en 05 Serrablo, Experiencias

Laura (La), en el Museo Ángel Orensanz   Leave a comment

A ver qué nos cuenta Laura de la visita al Museo Etnológico del Serrablo, Ángel Orensanz en Sabiñánigo.

LAURA LABAT

Buenasssss keridisimos tronkos y tronkas, aki ta la La otra vez para kontaros ke tal nos fue en este estupendiiisimo museo (y no es por exagerar pero eske está genial, tenéis ke ir todos a verlo! ala! jejeje). Pues bien, después de las ya rutinarias kompras de todas nuestras salidas en nuestro amigo mercadona, nos dirigimos hacia el museo Angel Orensanz y después de ke Alberto y Luis nos explikasen un poko komo eran las casas antiguamente, entramos a verla. Esta era muy grande, en su momento seria una kasa d gente rica, ya ke en ella se podían realizar diferentes oficios.

          

Lo primero ke vimos fue la panadería, kon su estupendo horno, sus kacharros para remover la harina, un montón de recipientes de diferentes medidas y, lo ke más me sorprendió fue un artilugio ke, según kuanto pesase, distribuía la harina en diferentes apartados. Pasamos por distintas dependencias: la herrería, la despensa, las habitaciones, etc, y vimos muchos objetos ke nos llamaron mucho la atención, voy a kontaros algunos d ellos

Había hachas, sierras, trampas para atrapar a los pobres animalillos, cerraduras, candados, cadenas para kolgar de ellas una cazuela y regular estirando lo cerca que querían que estuviese la cazuela del fuego, dos piedras circulares que se ponían una encima d otra y se giraban para moler el trigo (igualito que nuestros molinos d ahora… joer pa mover las piedrecitas! que un rato bien, pero al final…jejeje), el telar, que a lauri y a mi nos encanto!, es chulisimo! jejeje, vimos trajes típicos de la époka (alguna aquí se emocionó…¿verdad Ana? jejeje), nos explicaron que a la hora d estar alrededor del fuego cada miembro de la familia tenía su puesto: el abuelo delante del fuego, ya que es el sitio donde mejor se estaba, las mujeres en las esquinas de los bancos para que pudieran salir y entrar con facilidad, y los niños al fondo, que era el sitio más incómodo y frío.

     

Vimos tantísimas cosas y todas tan chulas e interesantes que me resulta dificil decirlas y explicarlas, desde luego que este museo no tiene desperdicio y creo que al verlo t das más cuenta de como se vivía y se trabajaba antiguamente y de todas las facilidades para todo que tenemos ahora.

Por último, decirle a Kevin que le echaremos de menos y a Ana decirle que si en la primera se lo a pasado bien, ya vera en las siguientes!!

Muxos bskssss pa todosss! xao!

Publicado 6 noviembre, 2006 por nature11aragon en 05 Serrablo, Experiencias

Alberto, su punto de vista un año después   Leave a comment

Las reflexiones de Alberto siempre son jugosas.

Alberto Marín

Este grupo ha demostrado muchas cosas hasta ahora .

Pero con esta carta del Jacetano, además quedar patente que la cohesión y el sentimiento de grupo es muy grande, nos enseña que mucho más allá de los conocimientos adquiridos en las excursiones, son las experiencias compartidas en el magnifico marco de la montaña lo que nos hace crecer como personas.

Estoy muy orgulloso de poder acompañar a este grupo de chicos y chicas tan majos y decididos en sus correrías por las montañas.

Como guía de montaña mis excursiones con el grupo de la ONCE son una gran experiencia.

     

La capacidad de superación de esta banda de “Przewalskis´´, es infinitamente superior a la de cualquier fulano de los que aparecen por las agencias de guías buscando aventuras enlatadas.

Puedo asegurar además sin temor a equivocarme que la sensibilidad y la atención por los temas que tratamos en nuestras aulas de naturaleza pocas veces la he visto…

Seguiremos el camino… sin el fuking Kevin

UN saludo a los Przewalskis

Alberto

Publicado 6 noviembre, 2006 por nature11aragon en 05 Serrablo, Experiencias