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Anecdotario Sobrarbe   Leave a comment

ANECDOTARIO

SOBRARBE enero 2007

Estrenamos cronista. A ver cómo tira de su peculiar y ácido sentido del humor.

JoRgE pÉrEz

Bueno, Komo ya sabéis, soy JoRgTuM de Jaka y voy a kontaros alguna chavacanada del viaje -jeje

Aviso, que divertidas no hay muchas, ehh!

 

-DE BRUCES CON EL CANTERO.

Haciendo el juego de orientación. Ainsa, Sábado 13.

La pregunta de la prueba era:

¿Qué figuras se ven representadas en los bancos de esta plaza? (±)

Grupo Naranja: Laura M, Rixar y aquí presente JgM

Rixar: Bueno, pues va a ser esta plaza.

Jorge: Pozí, y van a ser esos bankos de ahí jejeje.

Laura: Bueno, pues vamos a mirar a ver que hay.

El grupo se desplaza hacia los bancos, mirando uno…

Rixar: ¿¿Esto que es??

Voz en off: … Bueno, estos bancos también los hicimos nosotros…

Jorge: Rixar, este hombre lo tiene que saber.

Rixar: Perdone, ¿qué es la figura?

Cantero: Es la cruz cubierta.

Rixar toma nota, jeje.

Rixar: ¿Y las de los otros bancos?

… total que Rixar le sakó al kantero toda la información que quiso… de primera mano!! jajajajajajaj

-EL ARCO EN PIES.

Haciendo el juego de orientación. Ainsa, Sábado 13

La pregunta de la prueba era:

Grupo Naranja: Laura M, Rixar y aquí presente JgM.

Rixar: Este va a ser el arco que hay que medir.

Laura: Eso parece…

Jorge: ¿Quién lo mide? Venga va Rixar, ahí vas.

Rixar se pone a medir en pies…

Rixar: … Uno, dos… ocho, nueve y… un cachito.

Rixar: ¿Qué pongo? Nueve… y…

Jorge: Nueve, monta y cabe.

Pero esto no fue lo único…, el grupo amarillo (con un pie más pequeño) puso…

Ana: ¡Diez y puntilla!

-EL QUEBRANTA (DE LOS) HUESOS.

Acabando la prueba de orientación.

La pregunta decía poco ±:

¿Qué animal nos mira cuando entramos al Ecomuseo de Ainsa?

Jorge: Será un buitre, un oso, un “quebrantagüesos”, algo de eso…

Grupo naranja, dos siglos buscando algún animal por encima de las puertas…, por las paredes…, subimos las escaleritas que había, las volvimos a bajar, le hicimos a un hombre la pregunta.

Jorge: Perdone, ¿no sabrá vd. por “casualidá” qué animal nos mira cuando entramos al museo?

Hombrecillo: No corazón, acabo de llegar.

Jorge cara de heterosexualidad…

Total, que tras siglos de indagar las paredes del museo… cuando nos íbamos…

Laura: ¿Y no será este cartel con este pájaro?

Rixar: Puede ser pero…, ¿este, qué animal es?

Jorge: Veis como sí, un quebrantahuesos.

-EL ESCALADOR.

Sentados en la “muralla” de Ainsa, sábado mediodía.

Comiendo todos, unos bocatas ricos de jamón, queso, tomatito…, umhhh que weno!!

Se acabó una botella de Aquarius, servidor se la fue a pasar al melenas escalador y…, entre uno y otro que la botella amaneció abajo, sin embargo antes de irnos y muy de acuerdo con la naturaleza, la botella es plástico, material no biodegradable, así que Alberto descendió por el caminito hasta la botella y…, subió escalando y dándonos un pequeño tuto a to2.

-EN GALLUMBOS.

En la “habitación” de kasi todos los xikos (xk yo taba kon las tías). Sábado noche.

Ahí todo el mundo cambiándose de ropa… Luis, Alberto, Rixar y Mariano…

Todos rápido pa que nadie viera nada… pero antes de acabar, Luis tenía la cámara en la mano y …, ¡¡¡Flash!!!

Tenemos una exclusiva de Mariano en Gallumbos con las tapitas del bar al aire! Próxima portada de Interviú uhuh!! ;P

-LOS MANIQUÍS.

Segunda planta del museo de Bielsa, domingo 14.

Estábamos todos observando con mucha atención las cosas de la guerra civil que en el museo se hallaban, mausers, bayonetas, tiras de balas, ametralladoras de suelo, etc. cuando de repente Servidor, se acerca a la parte de la izquierda de la planta según subes…

Jorge: Ostias! (descubriendo ante sí unos maniquíes con los ropajes de la época)

Los demás me miraron con cara de… ¿qué pasa?

Jorge: Anika! ven un momento…

Anika se acerca a la posición donde el menda se encontraba…

Jorge: Mira hacia allí.

Ana: Ohh!!!!!!!!, que guayyyy !!!!!!!!!!!!!!!!!! (a Rosi) ¿Se pueden tocaaaarr?? ¿Se pueden tocarrr????

Ana se acerca ya dispuesta a emprender con el maniquí.

Rosi: (Muyyy nerviosa) ¡¡¡Nononono!!!, que es que están puestos de una manera no muy segura y no quiero que se rompa nada ni que se caigan…

Ana pone cara de decepción, sin embargo sigue preguntando…

Ana: ¿Y llevan enaguas?

Rosi: Sí, sí, llevan todo, lo que pasa que no se puede tocar…

…. (Ana no se te puede dejar suelta) 😛

-TODAS LAS CABRAS JUNTAS.

Subiendo al montecillo, Domingo… Mediodía creo.

Érase una vez un grupo de montañeros de la 11 que iban subiendo por el monte y…, se encontraron un grupo de cabras.

Alberto como no, les ofreció “sal” (piedras vamos), y una cabra se acercó supuestamente a comer de la mano de Alberto, el cabrito este que atrae a los bichos como sea, hasta que la cabra se dio cuenta de que er melenas iba de farol y creo que escuche algo así como:

Cabra: bbbtócamebbb losbbb bbbbbuebosbb

-LA BANDERA ONDEA.

En la cima del Comodoto. Domingo, tarde.

Después de una dura subida (hacia arriba), después de que más de un pie resbalara (hacia abajo) pero sin llegar nadie a aterrizar del todo, conseguimos ascender hasta la cima del pico y… había una bandera clavada, total que todos como tontos ahí a hacernos fotos con la bandera… madre mía, que parias!

-EL TRACK DEL Gi-Pi-eSe.

Bien, resulta que subíamos más o menos por donde habían trazado el camino en el GPS y todo iba bien.

Seguíamos subiendo y subiendo… hasta que llegó un momento en que pisamos la cima y… no pudimos subir más, así que decidimos por nuestro bien, volver a bajar, pero esta vez, no nos guiamos mucho por el aparatejo.

Resultado: Varios caminos diferentes, unos por la zona de arriba, otros por la de abajo sorteando baches altos pa luego subir… que desorden, que descoordinación, GPS eres la p—- xDDDDDDDDDD

Y au! que no makuerdo d +

__JGM


Publicado 20 febrero, 2007 por nature11aragon en 06 Sobrarbe, Anécdotas

Ana nos cuenta sus impresiones   Leave a comment

Esta es la segunda salida en la que Ana forma parte de este proyecto. Aquí nos cuenta sus impresiones, sobretodo porque como le dimos una vuelta de tuerca a los horarios…

ANA OLLERO

Hola queridos lectores:

     Esta ultima excursión ha sido muy divertida, bueno creo que todas los son, jejeje. Cada una es diferente, ya que cada vez vemos, y aprendemos, muchas costumbres, tradiciones, paisajes, etc, y pienso que es muy favorable para todos, y que es una pena que no lo podáis sentir como nosotros.

     De esta salida, lo que mas me ha gustado ha sido, la visita al museo de Bielsa, ya que pudimos ver, lo que sucedió en la guerra civil, y los carnavales, y así ver muchas costumbres, y en las que tanto Jorge, como la mendas, nos pudimos explayar exponiendo y explicando nuestros trabajos, y ver por 2ª vez, una representación de la antigua cocina, que ya vimos en la vista a la casa serrablesa, que era un auténtico museo, en la comarca del Serrablo. Fue en la excursión del mes de Octubre.

    

     El juego de pistas, estuvo muy bien, y muy entretenido, pero como ya he estado varias veces en Ainsa, quizá me canse un poco al ver lo mismo del pueblo, y por esta razón se me hizo un poco monótona la vista.

     A la mañana siguiente, también me lo pase muy bien, y disfrute mucho con la subida a el Comodoto, pero he de reconocer, que me dio bastante miedo cuando era ya de noche, y veía que no encontrábamos el camino, jejeje. Ahora me rió, pero lo pase un poco mal, pero gracias a Miguel y a Ricardo, seguí bajando riéndome, GRACIAS CHICOS.

     Al llegar a la furgoneta, nos reímos mucho, ya que me dicen, “Ana el autobús, no lo vas a coger, porque vamos un poco retrasaos”, así que Alberto llamó a mi casa, y les dijo a mis padres, que se nos hizo tarde, que me llevaría él hasta el cruce de la carretera con Villarluengo, en la venta “La Pintada”, y ahí retomar yo el viaje hasta Teruel en el coche con mis padres. Por cierto con las prisas de mi padre por si llegábamos antes, estuvieron esperando unas ¡¡¡¡tres horas!!!! Papa otra vez haz caso a Alberto.

     En fin, después de ir un poco retrasados, al final, más el agotador viaje con niebla incluida, todos llegamos a nuestras casas cansados, pero satisfechos, y contentos, que al final de todo es lo que cuenta.

Publicado 25 enero, 2007 por nature11aragon en 06 Sobrarbe, Experiencias

Ricardo nos cuenta la subida al Comodoto de 2.354 m.   Leave a comment

Esta vez subimos al Comodoto, un monte con una situación excepcional que lo convierte en un mirador de primer orden del precioso valle glaciar del Pineta y de un fondo de circo dominado por el Monte Perdido. Ricardo nos cuenta, con su peculiar estilo, cómo es eso.

VALLDPINETA

Ricardo Badía

Me desperté antes de lo deseado en un lugar extraño. Se me pasó la confusión típica de los recién levantados y me sitúe al ver a mariano. La lámpara de sodio que había en el Refugio de Pineta empezó a tintar todo cada vez más naranja y a dotarlo de matiz e intensidad, pero esto, no me quitaba ni mucho menos el pedazo de sueño que llevaba encima.

Entonces Mariano, que estaba inocentemente cambiándose, se encontró con que un paparatzzi de Interviú, le estaba sacando un posado, ¡robado!, cuando el pobre estaba en calzoncillos. Yo como me la venía venir me escondí detrás de una manta y ala, al final se cansó el pesado este, y se fue a enseñarles las fotos a las admiradoras de Mariano y tranquilamente terminamos de componernos para bajar a desayunar. Quién quiera que nos observara desde lejos se daría cuenta de que nos movíamos lentamente y hacíamos las cosas con cierta desgana.

     

Sí ese mismo hipotético observador se acercara hasta nosotros nos vería unas cacho ojeras que lo flipas y una mirada de NO TENGO NINGUNA GANA DE SUBIR MONTES AHORA MISMO ¿POR QUÉ NO LO DEJAMOS PARA OTRO DÍA?. La verdad es que sí, eso era lo que portaba nuestra mirada, nuestros pensamientos y nuestras palabras, que llenaban de impedimentos cualquier cosa que se pusiera por delante para decidir que no subíamos. Pero creo que esto es normal en nosotros y también sabemos en el fondo, que una vez que estas en marcha, el sueño se te va y te colocas en un cuerpo de montañero (a mí como siempre me tocó un montañero con un culo bien gordo).

Después del desayuno organizamos la comida y nos echamos en los taper el cus-cus que habían cocido Alberto y Luis la noche anterior en el único espacio de tiempo en el que pude dormir placidamente, porque el Luis parece una hormigonera con tanto ronquido. Cuando ya teníamos todo preparado nos sentamos a hablar todos en las escaleras del refugio mientras Alberto y Luis hacían “nosequé”. Entonces llego Miguel y al poco rato nos pusimos en marcha.

Ya estaba acomodadico en la Furgo cuando llego Alberto ofreciéndome la posibilidad de ir a recoger los datos de la estación meteorológica del refugio. Por supuesto que acepté como lo hice en Góriz (Ordesa) y me enseñaron los aparatos con la compañía de Ana que se vino conmigo. La temperatura era de -3.5 grados (para que veáis el frío que pasamos), y el espesor de nieve era 0 cm. Lo cual en esa época del año es casi un delito. No un delito para las nubes que no nos sueltan nieve sino la razón por la que no la sueltan. Pero bueno no me voy a meter en esos jardines ahora que ya sabemos todos lo contaminadito que tenemos el planeta.

Aparentemente la nubosidad era nula pero no, teníamos una capa de nubes finísima y a una altitud de unos 6.000 metros que cubría todo el cielo pero que apenas era perceptible por su poca densidad. También medimos la humedad, que era muy alta. Entonces curioseando el higrómetro, que es el aparato con el que se mide la humedad, nos comentaron que lo que llevaba para medirla eran pelos de rubias nórdicas, y conforme esos pelos se estiran o se encogen el aparato hace su medición. Ana puso una cara como pensando: Haber si estos tíos van a coger ahora y me desmelenan. Pero no, los pelos del higrómetro de momento estaban en buen estado y no le quitamos a Ana ningún mechón. Pero vamos, que con lo “meteorológico” que soy yo, sí hace falta pillo y se lo quito, ¿eh?.

Riéndonos de aquello nos montamos en la furgoneta y se lo contamos al resto mientras subíamos por una pista forestal, no puedo decir si bonita o fea por el grosor de hielo que llevaba el cristal, pero por la naturaleza del valle debía de ser sorprendente. Para pasar un bache paramos la furgoneta y después nos volvimos a montar en ella hasta que pararamos definitivamente y nos preparamos para salir.

     

El sol empezaba a asomar por encima de la montaña recordándonos que debajo de un 3.000 amanece más tarde. Comenzamos la subida por el último trecho de senda que quedaba y que cada vez se estrechaba más. Los árboles que había a los lados eran robustos y frondosos y daban sombra al camino. Seguimos hasta tomar un atajo entre matorrales. Desde ahí se veían perfectamente las montañas grandes y esbeltas que albergaban en el fondo de su lecho el sombrío valle de Pineta. Todo aquel mundo oscuro contrastaba con la hierba de aquella solana que estaba totalmente amarilla y seca y daba un aspecto todavía mayor a la luz del sol. Esto, unido a la ausencia de nieve, iban a condicionar el paisaje de subida durante toda la excursión, pero esta fuerte sequía no lograba quitarle la belleza a los Pirineos que les viene dada por naturaleza. Además la blancura de aquel invierno que me cautivó en mi nacimiento como montañero seguía existiendo en las cumbres de las montañas cercanas refugiándose ahí la nieve y el hielo con su manto reluciente, blanco y limpio, del resto del paisaje. Seguimos subiendo hasta un collado en el horizonte en tanto que empezaron a aparecer las cumbres blancas de las montañas que estaban al otro lado del Collado, y que serían nuestras compañeras de viaje al igual que el macizo de las tres Sorones (que traducido de la Fabla al castellano se llama: Macizo de las tres hermanas). Este macizo nos vigilaba desde sus 3.000 metros de altura y a la vez nos cautivaba con su extrema belleza y blancura.

Conforme subíamos fue asomando más montaña cada vez, hasta que llegamos a lo alto del collado y ya se vió su totalidad. Fue el primer lugar con una vista panorámica muy significativa. Allí se podían ver Pineta, el barranco del río Real, y el palizón que nos quedaba por subir.

     

Nos encaminamos pues por una pradera en la que los colores contrastaban mucho. El azul perfecto del cielo, con el blanco de las cumbres nevadas al sol, el amarillo de la hierba y el verde oscuro de los árboles que estaban espolvoreados por debajo de nosotros. Después de pasar aquella zona ya no volvimos a ver más árboles en la subida. Solo el color rollizo de aquellos picos que con mucho esfuerzo subíamos.

Empezaron a aparecer los primeros heleros, bastante pequeños, que adornaban a manchas el paisaje por el que teníamos que subir. Al acercarnos a un pequeño pico que había antes de llegar al Comodoto, la subida se hizo mas pronunciada, y con ella el cansancio. Cuando ya iba muerto de cansancio pedí parar. ¡Menos mal que me hicieron caso que sino a lo peor me da algo! Aproveché para comerme una mandarina que supongo estaría compuesta por los mismos átomos que el resto de mandarinas pero esta ¡estaba de buena! Supongo que serían el cansancio y el hambre que tenía pero de verdad es que esa mandarina sabía a gloria. Después del descanso y con algo más de energía, y “muy a pesar mío”, seguimos el camino. Más tarde hubo un pequeño momento de bajada en el que supongo que nos repusimos todos un poco más, que buena falta nos haría después. En los contornos sombríos cercanos ya se veía una fina capa de nieve, estábamos a una altitud de unos 2.000 m.

El Comodoto se alzaba ante nosotros como algo grande y difícil que requeriría esfuerzo para conseguir dominarlo. Cuando más te acercabas parecía que más te quedaba por subir porque lo veías más y más grande, como si no se acabase nunca, pero poco a poco fuimos ganando altura e inclinación. Al comenzar la subida fuerte vimos en un collado cabras que pastaban por ahí tranquilamente. Alberto empezó a decir la palabra “SAL”, y las cabras se acercaron poco a poco hacia donde estábamos nosotros pensando que les traíamos esa sal que tanto querían. Pero esta vez no teníamos sal, como en Ansó, así que las pobres cabras se quedaron con las ganas y con cara de tontas mientras nosotros empezamos a subir la cuesta en serio.

     

No se exactamente cuanto tiempo pasó pero sí sé que se nos hizo algo largo. En esos momentos te centras en no hacer caso del cansancio y la verdad es que funciona. Como Miguel lleva GPS y no para de mirarlo, nos va cantando los datos, así que íbamos oyendo los metros que quedaban de desnivel, los que quedaban de distancia y la verdad todavía me resulta difícil hacer bien el calculo de lo que en realidad nos quedaba.

Decían 20 minutos, 15… pero como siempre rompemos estadísticas, pues la verdad es que tenían que haber dicho 2 horas, 1 y media … Bueno al final cuando ya le has cogido “el tranquillo” a la cosa te importan poco la distancia y el desnivel, y vas viendo el cansancio como algo pasajero.

Cada vez estábamos más cerca de la cima y cada vez se veía más abajo el collado donde dejamos a las cabras. Por fin llegamos a la arista de la montaña. La cima estaba todavía unos metros por delante de nosotros, pero los metros que en realidad nos importaban, que eran los del desnivel, eran prácticamente 0. Aprovechamos que había un poco de nieve para habituarnos al invierno y empezamos a pisarla dejando atrás los tropezones y problemas de las piedras sueltas para recurrir a los pasos altos, los hundimientos inesperados y la humedad que provoca la nieve. En la otra vertiente de la montaña, la norte, sí se veía que había una fina capa de nieve que llegaba hasta el fondo donde el barranco del río Real, encima del cual había unos picos cada vez más grandes y altos.

Así caminando por un lugar estrecho que te permitía ver el collado y el barranco al mismo tiempo, llegamos a la cima cumpliendo nuestro objetivo. El cansancio como siempre dió paso a la alegría de haber cumplido lo que te propones y haber dominado aquel pico que al principio parecía indominable. Nos sentamos en las piedras, que para el caso eran como tronos, y nos comimos el cus-cus que habíamos cargado hasta allí. Después de comer, saque de mi memoria el trabajo que había hecho sobre las vistas desde la cima del Comodoto (2.354 m), y les conté a todos lo que había encontrado en Internet. Al sur teníamos el magnifico valle de Pineta y al oeste el macizo de las Tres Sorones, cuyo pico más alto es el Monte perdido (3.355 m). Desplazando la mirada hacia la izquierda, de oeste a este, se veía el collado de Añisclo y se podían divisar 3 montes parecidos de altura (2.700 m), las Tres Marías, pertenecientes a la sierra de las Tucas. Hacía el sureste se veía la confluencia del rió Cinca con el rió Real. Girando más hacia el este encontrábamos detrás del barranco el pico de Llena (2.600 m), y siguiendo la mirada ya hacía el norte se divisaba la cabecera de dicho barranco y un reino blanco compuesto por el Chinipro (2.800 m) el Robiñera (3.000 m) y cerrando el círculo otra vez por el oeste, el balcón de Pineta pegado ya al macizo de las Tres Soroes.

     

Tras hacer esta valoración de la bellísima panorámica del Comodoto, cogimos nuestros bártulos y nos fuimos para abajo. Comenzamos la bajada por la arista que habíamos utilizado poco antes para llegar hasta allí y observamos el paisaje que nos había acompañado durante toda la excursión. Pronto comenzamos a bajar entre piedras y hierbas que resbalaban y requerían de cierto cuidado.

     

Poco a poco fuimos dejando a nuestras espaldas la cima del Comodoto que se hacía cada vez más lejana y acercándonos al collado. El suelo que pisábamos, cada vez estaba más resbaladizo y comenzamos a dejar un poco sueltos los pies para patinar por la ladera de la montaña. ¡Parecía que estuviéramos esquiando! La verdad es que fue un rato divertido y no faltaron resbalones ni tozolones. Así pues, en poco tiempo nos presentamos a los pies de aquel Comodoto, y empezamos a tomar un camino nuevo para intentar atajar. Al poco tiempo nos dimos cuenta de que el atajo tenía una pequeña bajada hecha probablemente por el agua.

Luis, temeroso de que no pudiéramos pasar por ahí, fue a adelantarse y echar un ojo a aquel camino. Después de darle su aprobación vio que nos lo merendemos con patatas fritas. A lo que se quiso dar cuenta ya habíamos cruzado todos por aquella zona con un poco de “peligrosidad”.

     

Seguimos el camino por un lugar nuevo. Empezó a aparecer cierta confusión entre nosotros. Esa confusión en la que sí sabes por donde andas, pero no exactamente donde estas. Seguimos el camino mientras el sol se iba despidiendo de aquel día de enero. La verdad el tiempo se había portado bien con nosotros regalándonos un día que empezó aparentemente despejado, pero en realidad nuboso, como vimos en la estación meteorológica, y termino totalmente despejado y con una temperatura bastante agradable pare ser invierno.

El cielo en ese momento dejo pasar el color azul claro para tintarse de un azul oscuro, entre violeta propio del atardecer, para después dar paso al caótico negro de sus noches. Para buscar mejor el otro camino, y ayudados del GPS alias “el hippie ese”, nos encaminarnos hacía la ruta que habíamos pisado para subir. Para aclararnos tuvimos que hacer otro momento de cuesta arriba, nosotros que pensábamos que las subidas ya se habían acabado y que ahora era todo bajada, y de repente nos vemos subiendo otra vez. Al poco rato paramos, el frío ya se empezó a notar y con él todo el cansancio acumulado durante la excursión que se había reforzado con esa última subida. Tras parar un poco nos pusimos en marcha y terminamos de subir lo poco que ya nos quedaba. Llegamos a un lugar donde decidimos ponernos los frontales para poder movernos bien por la montaña y combatir así la pérdida de luz del atardecer. Se rumoreaba por dónde circulaba el camino y Luis buscaba la zona más fácil para bajar hasta él. Recuerdo perfectamente aquel momento de aparente descontrol pero a la vez de suma tranquilodad.

     

Los que ya estábamos a acostumbrados a todo este follón no nos sorprendimos en absoluto, pero la pobre Anica se quedó flipando. Se volvió y con una cara que se le escapó a la cámara de Luis me dijo con vocecilla débil: “¿Richar nos hemos perdido?” Yo que me sentí identificado por la primera vez que me sorprendió la noche en la montaña, y le dije que no.

La verdad es que asusta mucho el momento en el que te ves a oscuras en la inmensidad de la alta montaña y piensas que va a ser mucho más dificultosa la bajada y no se que mil impedimentos más. Proseguimos nuestra bajada por unas piedras sin saber con gran certeza si debajo nos encontraríamos con el camino. La pobre Ana iba como un flan, y para explicarle que no pasaba nada le conté lo que nos pasó en la segunda salida cuando nos quedamos nosotros por primera vez a oscuras en la montaña. Al final Ana, como buena turolense que es, se tranquilizó. Enseguida llegamos al camino por el cuál habíamos subido y comenzamos a caminar con mayor tranquilidad mientras la oscuridad se iba echando poco a poco sobre el ambiente y, ante nuestras espaldas, borraba poco a poco la cima, ya dominada, del Comodoto. Ya estábamos en la zona arbolada y poco después sobre el primer collado. Eché la mirada atrás y me despedí de las pocas montañas que se podían distinguir en ese momento, y seguimos andando.

Los pies nos comunicaban su cansancio al igual que el resto del cuerpo y el alma, pero aún así nos daba pena que se acabara la excursión. Agradecieron nuestros pasos que llegáramos a la pista ancha y cómoda donde teníamos aparcada la Furgo. Entonces ya era totalmente de noche y solamente el destello de luz que se escapaba de nuestras linternas nos daba una pequeña pista de nuestro alrededor, definiendo los troncos de los árboles anchos y robustos que formaban un espeso bosque alrededor de la pista forestal.

Caminando ya los últimos pasos entre aquellos árboles descubrimos la pequeña pradera con la furgoneta iluminada en el centro como dándonos la bienvenida al reposo, y a su vez, la meta a la excursión. Nos acercamos, Luis y el resto ya estaban organizando sus mochilas, cargamos nosotros las nuestras, nos sentamos y, cuando más cómodo estaba, caí en la cuenta, de que, en medio del camino había un bache que nos obligaba a bajarnos. Finalmente por lo vagos que estábamos ya a esas alturas del día le dimos caña a la furgo y lo pasamos sin problemas y pusimos dirección al refugio donde después de recoger nuestros bultos nos fuimos con toda esta vivencia a nuestras espaldas y con ganas de contarla para Zaragoza.

Publicado 25 enero, 2007 por nature11aragon en 06 Sobrarbe, Experiencias

Ana nos explica la historia viva de Bielsa   Leave a comment

Ana ya se va curtiendo en esto de los fines de semana de naturaleza. Ahora nos cuenta la visita al Centro Cultural del Ayuntamiento de Bielsa donde vimos una exposición retrospectiva de fotos, un audiovisual estremecedor sobre la Guerra Civil y una exposición sobre los famosos Carnavales de Bielsa.

ANA OLLERO

Hola a todos los lectores de este blog.

Como podréis apreciar, esta vez me toca hablaros de la visita al Museo Etnológico de la localidad de Bielsa.

Este museo consta de cuatro plantas, pero que en realidad son tres, ya que la primera planta, pertenece al Ayuntamiento de la localidad, mientras que la planta baja, la segunda, y la buhardilla, pertenecen al museo.

En la planta baja, dedicada a Bielsa y su territorio, hay expuestas unas fotografías antiguas, en las que se puede ver, a las gentes, trajes, costumbres, y hasta escenas del carnaval, También en esta parte del museo, encontramos unos paneles informativos, en los que podemos observar detalladamente, la flora, la fauna y el clima de esta zona. Estos paneles nos los leyó Alberto, y a la vez nos iba explicando, qué tipos de animales, plantas y clima, nos podíamos encontrar al día siguiente en la subida del pico Comodoto de 2.354 metros. Estos paneles eran de color negro, con las letras bien contrastadas e iluminadas.

     

En la segunda planta, nos encontramos, con la Guerra Civil, y la Bolsa de Bielsa, que es el capítulo más traumático, y más duro de la historia de este pueblo, en plena Guerra Civil Española en 1938. Este es plato fuerte de Jorge, ya que a él le tocó explicarnos, todo esto.

En esta planta, nos pusieron un vídeo que te explicaba las posiciones de los ejércitos, tanto del bando fascista, como del bando republicano. En este video nos ponían imágenes de la bolsa de Bielsa, en las que podíamos observar, como los fascistas ganaron a los republicanos, y como destruían el pueblo por completo. Pero de todas estas imágenes, la que más me impresionó fue, en la que aparecía todo el pueblo escapando a Francia, por las montañas nevadas, con todas sus pertenecías, y con la familia.

    

También vimos, las metralletas que usaban, las cadenas de balas, con las que tenían que ir cargados, los tipos de pistolas, etc. Alrededor de toda la planta encontramos fotografías, que también salían en el video, del pueblo destruido, de soldados, etc.

Terminamos la visita del museo en la buhardilla, donde vimos todo lo relacionado con el Carnaval de Bielsa, que este fue mi fuerte, ya que me tocó explicarlo con el trabajo que me preparé.

En esta parte del museo, también pusieron un video, en el que podemos, ver, cómo son los trajes, los personajes, las costumbres del carnaval, etc. A la vez que íbamos viendo el vídeo, se iban iluminando distintos maniquíes, en los que estaban representados los personajes típicos del carnaval, como:

     

Las trangas, el personaje más representativo. Los mozos se visten con sayas (faldas largas), se cubren la espalda y la cabeza con una piel de buco o choto y soportan unos grandes cuernos. Se mascaran la cara con hollín y en la cintura llevan esquillas (que hacen gran estruendo para alejar a los difuntos). Con las “trancas” (palos largos) van batiendo la tierra para renacerla y hacerla fértil. Son símbolos de la virilidad y la fertilidad.

Su cornamenta de buco, el continuo sonar de sus cencerros y su actitud obscena y violenta aterroriza a pequeños y grandes. Sin embargo, todos los niños de Bielsa sueñan algún día con ser ellos las trangas del carnaval.

El amontato, que lleva un claro componente erótico.

El caballé, (hombre montado sobre caballo) se asemeja a los antiguos “montatos” que eran salvadores y conductores de las almas.

El oso, (onsos) es otro de los personajes típicos del carnaval. Se disfrazan con un saco relleno de paja al que cubren con una piel de oveja y se enmascaran la caras.

Las madamas, jóvenes belsetanas que lucen espectaculares vestidos claros, adornados con multitud de cintas multicolores, elegantemente peinadas, maquilladas y enjoyadas, simbolizando la pureza.

Las garretas, disfraz tanto de mujer como de hombre, con diferencia del uso de pantalón o falda, está confeccionado con pañuelos de gran tamaño unidos entre si con alfileres. En la cabeza llevan boina con cintas de colores.

Para mi, de esta visita me gustó todo, quizá se me hizo un poco monótona la planta baja, y lo que más me ha impresionado, ha sido lo de la Bolsa de Bielsa, ya que lo desconocía, pero es muy chulo y lo recomiendo para visitarlo.

Publicado 25 enero, 2007 por nature11aragon en 06 Sobrarbe, Experiencias

Laura L nos cuenta qué pasó con el museo de aves y con el de la electricidad   Leave a comment

Laura L nos cuenta que no hubo manera de concertar la visita al espacio de las aves, con la ilusión que nos hacía. De todos modos en la localidad de Lafortunada conocimos de cerca el proceso de la energía hidroeléctrica.

LAURA LABAT

Y QUE DECEPCIÓN ME LLEVÉ… Yo, ke kon mi mejor intención, me disponía a llamar al centro de animales para reservar una estupenda visita que haríamos en nuestra próxima excursión. Llamé, y por mucho que lo intenté me dijeron que era imposible abrirnos ese día ya que en enero es el único mes que está cerrado. Con lo que yo me informé por Internet… en su sitio Web: Fundación Quebrantahuesos Aínsa.

Os puedo contar la bonita historia d nuestra amiga el águila que podríamos afiliar a la ONCE para que nos acompañase, porque la pobrecita no ve y no puede volar en su hábitat natural (Laura y yo nos entristecimos mucho ya que pensábamos adoptarla como nuestra primera hija antes d tener a Ainielle…jajajaja!)

     

En sustitución a este bonito plan (y no menos interesante…) nos dirigimos a Lafortunada para ver su central hidroeléctrica: primero vimos una turbina y pudimos comprobar que estaba bastante desgastada por el montón d veces que el agua había pasado por ella, mas tarde, nos asomamos al puente del río y vimos como la central aún sigue funcionando y cómo el agua caía por los diferentes canales, dirigiéndose a las enormes turbinas y produciendo un, MUY molesto ruido, que ninguno podríamos soportar si viviésemos en ese pueblo… También vimos otra turbina que tenía forma como d cazoletas y, además, fuimos viendo las partes que componían las turbinas pudiendo tocar algunas de ellas.  Nunca habíamos visto este tipo d cosas así que, como siempre que salimos a nuestras estupendas excursiones, nos fuimos a casa sabiendo alguna cosa más, en este caso cómo son estas centrales.

Pues nada, aquí termina mi redacción, hasta la próximaaaaaa!

besikos pa todosss!

Publicado 25 enero, 2007 por nature11aragon en 06 Sobrarbe, Experiencias

Laura M nos cuenta lo que hicimos en Ainsa   Leave a comment

Laura M nos cuenta lo que hicimos por Ainsa, la capital del Sobrarbe.

LAURA MOYA

Llegamos al pueblo de Ainsa. Allí nos propusieron un juego para empezar a conocer mejor el pueblo. Así que hicimos dos grupos de tres personas, por un lado estaban LLaura, Mariano y Ana y en el otro grupo nos encontrabamos Rixar, Jorge y yo.

Alberto y Luis nos dieron un cuadernillo, como en todas las excursiones, con lo que íbamos a hacer y en este caso prestamos especial atención al mapa del pueblo de Ainsa, que tenía unos numericos muy majos pero muy pequeños para mi gusto… jejeje, pero aunque nos costase ver el mapita conseguimos situarnos e ir yendo pista tras pista para conseguir llegar los primeros.

          

Rápidamente nos pusimos en marcha los dos grupos y empezamos a buscar respuestas a las preguntas que nos planteaban. Y poco a poco recorrimos el pueblo de cabo a rabo rebuscando cosas curiosas de esta población y del bonico entorno.

En el camino hacia la meta tuvimos curiosas anécdotas como medir a pies la distancia de una calle, o contar las rejas de una puerta, o ver en el mapa muros que no existian, o no ver carteles gigantes de quebrantahuesos (es lo que tiene no ver jaja). Y como en mi grupo éramos muy espabilados, pues llegamos un poco antes, jejeje, y comprobando si las respuestas eran correctas nos dimos cuenta que habíamos hecho el mismo recorrido pero al revés…, ya nos podíamos haber juntado para hacerlo…, si es que… jejejeje.

Weno y allí nos quedamos sentadicos calentados por el lorenzo. Como ya había hambre nos preparamos los bocadillos para llenar el estomago y nos quedamos tranquilicos por un rato.

Publicado 25 enero, 2007 por nature11aragon en 06 Sobrarbe, Experiencias

Mariano nos resume el fin de semana por el Sobrarbe   Leave a comment

Mariano nos resume el plantel de actividades de nuestro fin de semana por la Comarca del Sobrarbe.

MARIANO SALAFRANCA

Hola amigos de la Web.

Voy a hacer un resumen de lo que fue el fin de semana.

El sábado me recogieron en la gasolinera de Gurrea y de allí fuimos a Huesca para recoger a Jorge. Acto seguido nos fuimos a Barbastro para hacer la compra. Con la compra cargada en la furgoneta mientras íbamos camino a un pantano (Mediano) había una niebla de Cristo señor mío. Cuando cogimos cierta altura, que ya se veía el sol, pudimos ver la niebla a nuestros pies. En el pantano veíamos el reflejo de las montañas, y el campanario de la iglesia que asomaba en su superficie.

Próxima parada Ainsa.

     

Hicimos un juego para aprender a manejarnos por el pueblo y fijarnos en lo que había (a mi me llamó la atención la pata de jabalí). Después nos pusimos a zampar bocatas de jamón. De allí nos piramos a Lafortunada (pueblo famoso por un ruido que dura 24 horas diarias), y vimos un aparato, una enorme turbina, que era capaz de girar 12 veces por segundos. Después nos fuimos al refugio de Pineta para instalarnos. Nos sobró tiempo para ir a ver un museo en Bielsa en el que nos pusieron un documental que hablaba de la Guerra Civil, además vimos un comedor parecido al que estuvimos en Susín y toda la parafernalia del famoso Carnaval.

Volvimos al refugio para cenar. Antes de irnos a dormir, Jorge nos mostró cómo está planeando la Web. De momento ya tenemos un lema “Si la gente se queda en casa es porque quiere”. Jorge, así se hace compadre.

     

En la cama no pude apenas dormir por los “ronquidos” de Luis y encima, al día siguiente cuando me despertó y mientras me vestía, el muy cab… me hizo 2 o 3 fotos en calzonzillos. Una vez vestidos bajamos a desayunar y a hacernos las ensaladas y meterlas al tuper ware. Y nos dispusimos a subir el Comodoto (2.354 m). Después de las penurias, por fin llegamos a la cima y comimos.

        

Al bajar se nos hizo algo tarde y mi padre se quedó un buen rato en Ainsa (ya que me iba a recoger ahí porque el lunes teníamos fiesta en Egea). Regresamos al refugio a coger los bultos y nos fuimos para Ainsa. Me despedí de todos y cuando llegué al hotel de Benasque me bañé en un yachutsy, ja ja ja.

Punto pelota. Adiós.

Publicado 25 enero, 2007 por nature11aragon en 06 Sobrarbe, Experiencias