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Anecdotario San Juan de la Peña y más   Leave a comment

Anecdotario San Juan de la Peña, Valle de Echo y Jacetania en general, por gentileza de JoRgTuM

¡¡¡ Anda que no dimos vueltas por culpa del temporal !!!

anekdotas de la séptima salida a la montaña

by: JoRgTuM^PeReZuS

Bueno peña, tras esfuerzos memóricos y la colaboración de alguno de los compañeros (grazias) he logrado recopilar una manada de anécdotas que, sinceramente, no son las mejores pero son de las que me acuerdo así que … ahí van.

(Supongo que ya lo sabríais pero cuando voy a referirme a Sargantana quiero referirme al albergue en el que pasamos esa noche)

-¿Qué tal, homozeua?

(En un parque de por Echo)

Estábamos todos mirando unas figuritas con formas muy raras en un parque de Echo, una tenía forma de … ejem …, otra tenía forma de seta, otra no se sabía lo que era… y la protagonista de nuestra historia, mirada por una de sus caras…

(Luis y el menda al frente de la escuadra hacia la última figurilla)

-Luis: Jajaja, esta tiene forma de…

(Luis señala como si fuera un culo en pompa y unas piernas hacia abajo)

-Jorge: Joajoajoajoajoa… Es verdad jajajajajajja

Cuando todos lograron tener una visión global de la figura y de lo que era…

(Mariano se acerca sigilosamente a la figura, pega su parte… baja al… culo ese y…)

-Mariano: ¡¡¡Soy Nacho Vidal!!!

-JoRgTuM: Mariano… Ese culo parece más de tío que de tía…

-Mariano: Uchhhs, que fallo…

(Todos en silencio con cara de “nos vamos” cuando de repente Rixar se acerca tipo Mariano, y cuando ya está ahí…)

-Rixar: ¡¡¡Yo sssoy Borisss Isssaguirreee!!!

-La nueva adquisición

(En donde habíamos dejado la flago, Echo)

Habíamos llegado ya de mirar las figuricas… nos acercamos a Alberto que se había despistado hablando con unos amigos suyos que se encontró allí en Echo y nos despistamos un rater hablando con ellos, tal fue nuestra distracción que fuimos a montarnos en la furgoneta y descubrimos que le habían brotado unas lindas cortinitas hippies de estrellitas y lunitas creo que eran, muy monas, Luis abre la puerta, se monta dentro y se encuentra raro…

-Luis: Oye, esto está un poco raro

Todos (entre risas y cada uno a su bola): Luis, esa furgoneta no es la nuestra.

-A la tercera la vencida

(Subiendo a S. Juan de la peña (en furgoneta))

Subíamos tan tranquilamente todos en la furgoneta con destino “Monasterio San Juan de la Peña”, en la furgoneta claro está y llegamos a un punto donde la nieve abundaba…  Bajamos para observar del camino no me acuerdo exactamente el que cuando de repente…

-Alberto: Ostia, tendríamos que poner las cadenas, si no, no subiremos…

-Luis: ¿Las llevamos?

-Alberto: Sí, claro

-Luis: Pues ale, vamos a ir poniéndolas.

(Nosotros nos apartamos todos un buen cacho hacia atrás pa dejarles espacio)

-Luis: Bueno chicos, ya están puestas las cadenas, tos pa dentro

(después de un rato esperando, Alberto arranca la furgoneta…)

¡RIS, RAS, RIS, RAS … RASRASRASRAS (la cadena por el suelo)

-Luis: Pa mi que se ha salido

-Alberto: ¡Ostia no jodas!

-Luis: Para que la volvemos a mirar

(Alberto y Luis salen del cacharro y miran la rueda)

-Alberto: Si señor, se ha salido

(Se repite otra vez la escena de antes, se vuelve a salir y vuelven a bajar a ponerla bien)

A la tercera, sin comerlo ni beberlo, ya habían “puesto bien” la cadena y de esto que….

(Alberto arranca la furgoneta)

RIS, RAS, RIS, RAS … CRAC !!!!

(frenazo brusco, desmóntensen monitores y la cadena estaba partida)

-La nevera gigante

En S. Juan de la Peña (Jaca))

Realmente el sentido de esta “anécdota” por llamarlo de alguna forma es recordar la situación a aquellos que la sufrieron…

…Tras el viaje cuesta arriba y la anécdota anterior, al final, conseguimos llegar al monasterio de San Juan, compramos las entradas, (que por ser de la O.N.C.E. nos hicieron descuento y tal, (un saludo y agradecimiento a la gente de San Juan)) y entramos al monasterio, estuvimos un rato visitándolo con sus salas y sus columnas, sus historias etc… de repente salimos a un claustro interior y OSTIAS, QUE FRIO!!!!!!!!!!

(bueno, yo en realidad estaba to ancho con mi anorak, en las fotos puede verse jeje)

-Estudiando anatomía

(En la “nevera” de S. Juan de la Peña :P)

Estábamos todos en uno de esos claustros fríos e interiores del monasterio y  a parte de recordar el ajedrezado jaqués que pudimos ver en excursiones anteriores, había figuritas de gente talladas en las paredes, en las lápidas de as tumbas de toda la gente que ahí debe haber enterrada…

(Alberto coge la mano de Laura La como de costumbre para describirle lo que había en la pared)

-Alberto: Ves Laurita, esta es la cabeza… si vamos bajando tenemos los hombros, tenemos los brazos, volvemos a subir y tenemos el pecho, si bajamos el ombligo, y un poquito más abajo… ¡¡¡Ahí no toques marrana!!!

-Como unas castañuelas

(Primera idea: San Juan de la Peña)

Estábamos todos dentro del monasterio, de repente Ana saca algo del bolsillo

-Luis: ¿Qué llevas ahí Ana?

-Ana: Las castañuelas, quiero bailar una jota…

-Luis: ¡No! ¡Ni se te ocuurraaaaa! ¡Aquí noooo!

Así que como Luis no le dejó, nos fuimos a seguir el viaje

(Monasterio de San Pedro de Siersa, en la puerta)

Cuando llegamos a Siresa, al Monasterio, descubrimos que estaba cerrado, aún marchó Alberto a buscar a una de las personas responsables y nos dijo que tendríamos que ir a Echo a buscar al cura si queríamos algo así que después de un rato esperando…

(Ana saca las castañuelas)

-Ana: ¿Puedo Luis, puedo? Porfa, porfa, porfa…

-Luis: Bueno, como nos ha pillao esto cerrao pues ala, Ana nos va a deleitar con una jotica

(y Aniqa feliz se puso a bailar … y bailó XD)

-Perchero a la entrada

(En Sargantana)

(Alberto a la cabeza entra a la habitación, gigante por cierto)

Cloc…(cabezazo de Alberto contra algo)

-Alberto: Cagüen la leche… estos percheros que los ponen a idea… vamos a quitar este mataciegos de aquí

(Alberto con una mano retiró el perchero y lo colgó en algún otro sitio más apartado)

-Cordobeses, ¡Qué salero!

(En Sargantana)

Nos estaban explicando Alberto y Luis los fenómenos de las tormentas en la habitación de Canfranc a Laura M, Mariano, Ana y a mí (en este momento los lectores se preguntan… ¿Andandarían Laura L y Rixar…?) ¡Qué nadie piense mal! Que los pobres estaban en el comedor estudiando

De repente suena la puerta…

Toc, toc, toc, toc…

-Luis: ¿sip?

(se abre la puerta y aparece el cabezón de rixar :P)

-Rixar: Luis, que subimos que ya no podemos estudiar porque han venido unos que me parece que son de Córdoba o de pallá bajo y se han puesto a hacer ruido y a gritar así que nos quedamos por aquí…

(Laura L y Rixar entran a la habitación)

Nota: Los cordobeses por la noche estuvieron también haciendo ruidos y vociferando en la habitación de al lado.

-Como buenos españoles (al baño se va por la noche)

(En Sargantana)

Ana se levantó al baño sobre las 2:50 de la mañana, cuando ella volvió fui yo y cuando yo volví sobre las 3:00, al abrir la puerta…

PLONC… (getazo Puerta VS Luis, en la cabeza)

-Luis: Aah! De ande vienes a estas horas tío

-Jorge: Del baño como tú supongo jeje

-Ratón volador

(Subiendo a Oroel)

… La verdad es que esta me la han contao no sé muy bien como fue…

… pero cuentan más o menos que…

Íbamos felices subiendo Oroel cuando de repente, Alberto echó la mirada al suelo y divisó un ratón que por lo visto ya habría subido y ya petao bajaba el pobre cuando a mister Melenas se le ocurrió cogerlo en la mano para enseñárnoslo, estuvieron algunos viéndolo, teniéndolo en las manos… cuando de repente Alberto se lo pasó a Ana, todos andando tranquilamente, Ana en su mundo saludando de cerca al pobre ratón cuando de repente… ZAS!!!! Llegó el bache… Ratón va!!!


-La cruz republicana… y asesina

(En la punta de Oroel)

Cuando llegamos a la cima, con el tiempo de sobra a nuestras espaldas y a nuestro frente, vimos que en la cruz había pintada una bandera tricolor, aunque el tono de la franja de abajo no era demasiado oscuro dedujimos que los tiros habían querido señalar la república. Nos sentamos en los pies de la cruz a comer, Miguel quería tirar a la basura unas cosas chiquitajas que había pol suelo cuando se dio cuenta de que eran las piezas del diminuto Belén de la grandisma cruz d’Uruel xD, sobre el crucero de la cruz había un montón de hielo que había caído y también quedaban resquicios adheridos a tramos verticales de dicha cruz, el efecto recibe un nombre, a ver si alguno de mis compañeros se acuerdo porque yo no. Mientras todos comíamos tranquilos a los pies de la cruz y por la bajada del sol y la elevación de las temperaturas,.. CLAAASS!!!! Un cacho de hielo a escasa distancia de nosotros, y así cayeron varios, menos mal que tuvimos suerte y no nos dio a ninguno in the head or in others sites of the body…


Bueno, la verdad es que han salido como han podido, mi tardanza ha sido debida a mi falta de memoria y gracias a la colaboración de dos personas del proyecto (Luis y Ana) y sus refrescos de memoria he conseguido hacer una reconstrucción de los hechos.

Gracias a todos.


Publicado 20 abril, 2007 por nature11aragon en 07 Jacetania, Anécdotas

Laura M hace balance de nuestras andanzas al cabo de estos dos años y mira para el futuro   Leave a comment

Después de dos años es buen momento para mirar hacia delante. Laura M nos lo cuenta.

LAURA MOYA

Para todos, el proyecto de naturaleza y montaña ha sido algo único ya que hemos tenido en nuestras manos un entorno en el que disfrutar y aprender. Todos comenzamos con ilusión y emoción y fuimos viendo como cada salida al Pirineo Aragonés nos enriquecía un poco más, tanto en el ámbito de poder conocer lugares nuevos, como en poder descubrir cosas de la naturaleza que antes no sabíamos, como en convivir mejor entre nosotros.

En mi opinión esta forma tan especial de viajar por montes y senderos nos ha aportado mucho porque hemos asimilado conocimientos de la fauna y la flora que probablemente no sabríamos de nos ser por las exhaustivas explicaciones de Luis y Alberto, y es que los conocimientos que nosotros hemos recogido, no han sido solo palabras sino hechos. Poder ver huellas reales a milímetros de nuestros ojos, tocar árboles y semillas, ver animales tan cerca de nosotros como una persona humana, poder oler flores y tocas sus pétalos, estar en la cumbre divisando desde lo más alto y sentir el aire helado en el rostro. Todo esto y más es, poder disfrutar de la naturaleza…

Cambiar, no cambiaría nada. Todas las sensaciones que hemos tenido han sido únicas e irrepetibles, cada momento que hemos convivido ha sido especial y esto no es solo un batiburrillo de palabras porque cada cosa que hemos sentido cuenta, porque aunque nos levantásemos con sueño y agotados sabíamos que en cuanto llegásemos a la cima todo ese cansancio desaparecería y recuperaríamos el ánimo para conseguir mil cumbres más.

Nos hemos encontrado en un entorno cercano pero que no conocíamos, lugares que nos han impresionado y de los que guardamos un precioso recuerdo, lugares que nos han marcado y volveremos a visitar.

Y es que estos dos años han sido intensos, porque quedan muchos paisajes que descubrir en el Pirineo que espero, que a lo largo de nuestra vida, podamos visitar, y que el años que viene vean el próximo grupo, que seguramente tendrán el mismo entusiasmo que nosotros, porque más es imposible.

En resumen, este tiempo que hemos pasado juntos nos ha ayudado a darnos cuenta del regalo que tenemos al poder disfrutar de la naturaleza y aprender de ella y de lo agradecidos que tenemos que estar por haber compartido todos estos momentos.

Publicado 20 abril, 2007 por nature11aragon en 07 Jacetania, Experiencias

Ricardo Nos cuenta la aguerrida y fría ascensión a La Peña Oroel   Leave a comment

Ricardo Nos cuenta la aguerrida y fría ascensión a La Peña Oroel de 1.769 m.

No va a perder la continuidad como cronista inigualable de las subidas y por eso nos va a contar la de Peña Oroel, condicionada por el mal tiempo que nos hizo cambiar de planes y dejar Lizara con la subida a la Punta Foratón por Canfranc y Peña Oroel. Aquí de explaya como él sabe, con ese verbo que maneja con tanto salero.

RICARDO BADÍA

OROEL

1.769 m.

Modorro pero despierto, permanecía en mi saco de dormir intentando pasar desapercibido y robándole a la mañana unos minutillos más de descanso y calor, hasta que Alberto se acercó y me mandó movilizar.

Muerto de sueño me vestí, hice la mochila (dejándome el estuche de clase en la estantería) y recogí el saco. Baje hacía abajo (lógicamente) y dejé la mochila en el recibidor junto a las de los demás que habían sido más rápidos y ya las habían dejado ahí amontonadas.

Entré en el comedor y empezamos a desayunar. Al momento Alberto me llamó y me acerqué hacia él. Estaba en una habitación contigua al comedor y se comunicaba con este a través de una gran ventana interior. Allí estaba él con el ordenador mirando el parte meteorológico para Jaca que marcaba una temperatura de 8º C y 0º C, y una probabilidad de precipitación del 70%. Después de leer la predicción continué desayunando.

Al terminar mi desayuno salí a las calles de Canfranc con la mochila en la espalda para cargarla en la furgoneta. Mi primera impresión, bueno mi segunda, ya que el frío allí siempre es la primera, fue el ver los adoquines del suelo con una gruesa capa de hielo. La nieve estaba acumulada al pie de las fachadas dejando la calle libre, esa nieve que por el día de deshace había encharcado los adoquines que con el frío de la noche, habían quedado totalmente congelados.

Nos subimos a la furgo dirigiéndonos, en un cambio de planes, a Jaca. En un principio el valle de Hecho iba a ser el entorno central de esta excursión, allí haríamos nuestra visita, nuestra pernocta y nuestra subida pero la esquiva nieve apareció en medio de nuestros planes saliéndose con la suya. Íbamos a dormir en el Refugio de Lizara, en Aragüés del Puerto, donde teníamos hecha la reserva.Pero había nevado y no se podía acceder al Refugio con la furgoneta. Tendríamos que andar más de 3 kilómetros con los bártulos encima hasta llegar a nuestra supuesta cama, así que decidimos cambiar de idea e irnos a dormir al Refugio de Sargantana en Canfranc-Pueblo.

La subida al Puntal Alto de Lo Foratón , debido a la distancia, también la cambiamos por La Peña Oroel. Sí, por aquel Oroel por cuya silueta vimos ocultarse el sol mientras estábamos tumbados en la hierba de Susín hace ya dos excursiones. Quién nos iba a decir a nosotros aquel día, mientras mirábamos placidamente el atardecer y mientras oíamos el muuu de las vacas, que solo dos excursiones más adelante aquel monte iba a ser nuestro plato de comida.

Después de un rato arrancamos la furgoneta, dejando atrás el majestuoso valle de Canfranc totalmente nevado y con temperaturas bajo cero. Pasamos Jaca y continuamos por unos caminos, rodeados de un entorno verde, que iba aumentando de altura progresivamente. Al poco tiempo entramos en un sombrío bosque por el cual empezaron a aparecer de nuevo los primeros trozos de nieve espolvoreados entre las raíces que asomaban del suelo.

Entonces entre la vegetación apareció el Parador, instantáneamente la furgoneta aparcó y nos bajamos todos con dos caras: Una que sí quería subir el monte, y otra perezosa que lo que quería era … ¡que la dejaran dormir tranquila!

Nos preparamos en un tiempo record y mientras esperábamos a Marisa y Miguel, nos acercamos hacía el mirador que se encuentra detrás del Parador. Desde aquel magnífico balcón se nos ofrecía una vista de centenares de “caras sur” de las montañas que configuran la geografía de los Pirineos. Sus cumbres ofrecían el blanco resplandeciente de la nieve mezclada con el sol, y también la mezcla del mismo sol con sus bosques y sus prados creando una gran cantidad de colores en sus faldas, desde el más puro de los blancos hasta el más apagado de los verdes. Las primeras casas de Jaca se intuían en medio del color verde del valle, pero no se veían tapadas por las montañas que sostenían en aquel momento nuestros pies.

Giré la cabeza viendo la figura ensalzada en aquel momento del Monte Oroel. La recorrí con la mirada empezando por el bosque que estaba a nuestra altura y que subía encaramado a las faldas de la montaña. Seguí subiendo la mirada encontrando trozos de nieve en los claros de ese bosque y una robusta pared de rocas, que daba fatiga sólo de verla. En ese momento oí decir a Jorge, que se sabe esas tierras “al dedillo”, con voz sincera: “-Las vamos a pasar P…. por ahí arriba con la nieve”. En ese momento pensé que sería difícil lo que se nos esperaba por ahí arriba, un camino lleno de nieve y que cogía mucha altura al lado de una pared. Ya me veía sudando por ahí arriba con los pies mojados y una mala leche que flipas, pero el tiempo hizo que esa imagen del Monte Oroel se desvaneciera con el viento.

Después de unos minutos llegaron Marisa y Miguel, y empezó el paseo por un terreno salpicado de nieve. Los árboles, pinos, abetos, etc. eran altos y el sol se colaba entre sus ramas y hojas iluminando así los arbustos de bogs que se encontraban un poco más abajo cubiertos por un juego de luces y sombras. Entre aquel paisaje, el camino embarrado por la fundición de la nieve ganaba altura. Empezó a verse cada vez más nieve bordeando el camino, respetándolo sin meterse dentro de él, de forma que se veía en el suelo un manto blanco recorrido por una línea seseante marrón que era por la que caminábamos nosotros con la mirada puesta no sólo en el camino, sino también en la excursión siguiente, la de verano que todavía no estaba pensada y que nuestras mentes ya estaban planeando.

     

La nieve cada vez mas abundante, empezó a meterse con el camino dejando el respeto que le tenía antes y salpicándolo de hielo. Entonces este la pagó con nosotros poniéndonos otro obstáculo más: Un árbol tumbado en la mitad del camino. ¡Menudo plan! Agáchate para pasar por debajo, ¡con mochila y todo!, una vez agachado anda un poco mientras miras a Luis con “mala cara” para que no te eche una foto en esa posturita, después levántate procurando no resbalarte en el hielo, y lo que es peor, ¡no darte en las ramas del árbol! Aunque la cosa tiene su punto divertido cuando ves pasar al resto…

Continuamos por aquel engañoso camino en el que todos los rincones eran iguales pero muy diferentes ala vez. Iguales por la nieve blanca, por el tipo de árbol salpicado de nieve que nos acompañaba, por la inclinación y por el olor a pino, y diferentes por las pisadas de gente y animales, por las curvas del camino, por el relieve del suelo y por los trozos iluminados combinados con sombra. Poco a poco la nieve cubrió por completo el camino de blancura y nos regaló unos bordes con mayor grosor. Esta nieve le daba al suelo un carácter esponjoso, como si fuera la superficie de una bañera llena de espuma, y se amoldaba a los caprichos del suelo redondeándolos, pero este espectáculo no sólo se podía apreciar en el suelo, sino que también transformaba las ramas y hojas de los arbustos pintándolas de blanco al igual que las altas copas de los árboles. La capa de nieve posada únicamente en la parte superior de las hojas hacía que, al mirar la copa de un árbol desde abajo, la viésemos totalmente verde, mientras que al ascender y mirar la misma copa desde un lugar superior la viésemos totalmente blanca, dándole pues, un guiño de magia a aquellos esplendorosos árboles. A pesar de esto la nieve no nos molesto ya que en el camino estaba bastante pisada y no tenía apenas espesor incumpliendo así uno de los temores del principio.

Otro árbol tumbado en el camino nos puso a prueba, esta vez la solución fue rodearlo siguiendo unas pisadas que se encontraban en la nieve y regresar al camino poco después. Hubo unas cuantas caídas por ahí aunque no fueron gran cosa. Seguimos subiendo y subiendo mientras, sin darnos apenas cuenta, el sol fue desapareciendo.

En el camino encontramos a más montañeros que habían decidido hacer la misma cima que nosotros, también vimos huellas de animales en la nieve que se quedaron entre ser de perro o de zorro, ¿? y no conformes con ver huellas de animales, más adelante encontramos un pequeño ratón negro que correteaba por la nieve. Lo observamos bajando por el camino mientras nosotros seguiamos el nuestro hacía arriba. Miguel y yo, que no parábamos de hablar del estado de la nieve, introducimos el reloj-termómetro de Miguel en la nieve para ver su temperatura. Aquel día la nieve estaba en muy buen estado, el sol y el hielo sólo habían afectado a la capa superior que estaba dura pero al romper esa capa, con la mano podíamos coger los cristales de nieve polvo que estaba todavía como recién caída. Como no podíamos arrastrar al reloj por la nieve, lo colocamos en la punta del bastón y lo apoyábamos en la nieve casi a cada paso.

Hubo otro tronco y algún obstáculo más que pasar, pero cada vez el camino era mas bonito y los árboles estaban más repletos de nieve. Eran muy bonitos pero a Miguel no se le ocurrió otra cosa más que pasar el bastón por encima de los árboles cuando estaba yo ¡justo debajo!, ¡imaginaros las nevadas que me caían encima! Así que a lo tonto tonto … empezamos a guerrear con la nieve que es un arma muy poderosa, ¡sobretodo si se te mete entre la ropa! Después de aquello, y de involucrar a algunos más en nuestra propia guerra, nos pusimos serios. El termómetro que había estado oscilando los 2º y 3º durante la subida, ahora con el contacto de la nieve marcaba -0.8º C.

El camino cada vez se acercaba más al final del bosque y la altura cada vez era mayor. Entre los árboles vestidos de nieve se veía el fondo verde oscuro del valle. De repente los árboles totalmente blancos se fueron convirtiendo en arbustos. El camino parecía un balcón, la barandilla eran los arbustos nevados y la calle, el vació hasta el valle…

     

Llegamos al collado y paramos a almorzar. Desde allí tuvimos la primera vista de la cara sur del monte Oroel. Estaba libre de árboles, solamente tenía unos pequeños arbustos esparcidos por su superficie. La inclinación era mayor y el suelo era de colores rojo-tierra y amarillentos, por la hierva que adornaba su superficie, de color pajizo. La nieve solamente la cubría parcialmente ya que estaba prácticamente derretida.

Después de este descanso y observar el paisaje, seguimos el camino que cada vez estaba más embarrado. La temperatura había cambiado, estabamos sobre unos 7º C, contrastando con los 3º C de la cara norte. El sol estaba oculto entre las nubes, pero se dejaba notar iluminando a través de la nube. Íbamos concentrados dando los últimos pasos, la cima estaba cerca, la cruz empezó a intuirse en lo alto de la montaña, cada vez se hacía más real, al igual que la cima que cada vez estaba más a mano. Como de costumbre, antes de llegar a la cima, la cuesta se acentuó y las piedras complicaron un poco la subida.Sólo fue un pequeño momento de cansancio, muy corto, y que se vió recompensado con la cima.

¡Por fin llegamos! Me senté cansado pero muy feliz en una piedra. Después de los abrazos, todos empezamos a comer debajo de la cruz. Era una cruz grande de hierro y llena de pintadas. En la parte alta de la cruz había grandes trozos de hielo y nieve haciendo equilibrios en el aire.

     

Terminé de comer y me levanté mientras el resto seguía comiendo. Le pedí los prismáticos a Luis y me puse a mirar todas las montañas que se divisaban desde allí. Se veía desde la ciudad de Jaca, con pista de hielo y ciudadela incluida, hasta las más altas montañas del Pirineo cubiertas por nubes, y la espesa blancura de la nieve. De repente cuando todavía estaba inmerso en este paisaje, oí un ruido que me hizo saltar desde ese paisaje hasta la cima del monte. ¿Qué había pasado? Giré la cabeza y vi un “pedrusco” de nieve estampado contra las piedras cerca de donde estaba comiendo Mariano. Era, ni más ni menos, que uno de los témpanos de hielo que estaban colgados en los brazos de la cruz y que habían dejado de colgar. No fue el único que se desprendió mientras nosotros estábamos allí.

Una nube blanca iba acercándose poco a poco a la cima mientras nosotros nos movilizábamos para iniciar la bajada. Ya de bajada, la nube empezó a cubrir de niebla una parte de la cima. Seguimos bajando, la nube se nos echaba encima, nos perseguía, pero sus nieblas no nos alcanzaban. Empezó a lanzarnos pequeños copos de nieve esporádicos mientras descendíamos por la cara sur. La temperatura era de 7º C, ¡sí, estaba nevando a 7º! Era increíble nunca pensé que pudiera ocurrir. Los copos no eran de agua nieve, NO eran copos de nieve completamente normales. Poco a poco empezó a nevar más notablemente. Cruzamos el collado donde habíamos almorzado y nos adentramos en el bosque. Mientras bajábamos por allí, nevaba. No lo hacía con gran intensidad, pero sí se dejaba notar. La temperatura allí, en el bosque de la cara Norte, descendió a los 4º C, aún así, a mi me parecía una temperatura elevada para que nevara.

Poco a poco fuimos deshaciendo el camino que habíamos hecho esa misma mañana. La nieve ya era más homogénea y no se notaba tanto la diferencia de la capa gruesa que está en contacto con el aire y la capa polvorienta que está intacta. La nieve se había ido transformando y era bastante parecida.

     

Fuimos superando los diferentes obstáculos por los que ya habíamos pasado al subir y que no nos pillaban por sorpresa. De está manera yo hacía mis cálculos y me situaba más o menos por donde estábamos. Seguía nevando a ratos con algo de intensidad, y otros débilmente pero seguía nevando. El camino se hacía un poco monótono, más curvas, más árboles, más escalones pero yo no quería que acabara. Me gustaron ese camino y el bosque de Oroel, que no era ni muy denso ni muy disperso. era bastante agradable todo pintado de blanco y con la nieve bañándolo por encima.

Cuando todos íbamos inmersos en esta monotonía apareció un ratoncillo igual que el de la subida, no sabría decir si era el mismo, pero de que eran la misma raza estoy seguro. Lo cogieron y se lo fueron pasando uno a uno y cuando estaba en el guante, no se si delaura o de Ana, al ratoncillo le dio por dar un mordisquito. Inmediatamente al notarlo (Laura/Ana) no tubo otro reflejo más que ¡catapultarlo por los aires). Lo hizo sin pensar, al notar el mordisco del animal, que salió disparado volando y fue a parar a la nieve. Asustado salió corriendo de una forma muy graciosa y se ocultó entre los árboles y arbustos del bosque.

Seguimos nuestro camino dispersándonos en grupos. Íbamos a unos pocos minutos de distancia unos de otros. El bosque seguía totalmente tranquilo y nada perturbaba su calma excepto algún grito que se nos escapaba sin querer. Al bajar, el hielo resbalaba y patinaba un poco, pero logré andar sin caerme hasta entonces. Cuando la nieve cada vez era menos en el camino y pensaba que me iba a librar yéndome a mi casa sin ningún culetazo aparecieron aquellos árboles que habíamos tenido que esquivar saliéndonos del camino. Empecé a caminar por la nieve hasta que en un lugar en el que habían nieve y hierbajos, me escurrí un poco hacia abajo y me caí al suelo. Riendo y como pude me levantaron, ya hacía tiempo que no me caía por la nieve como en las excursiones de Punta Espata o del Canal Roya en las que sí que bese el suelo bastantes veces.

Continuamos por el camino. Ya cerca de su fin la nieve iba despidiéndose poco a poco. Se empezaba a ver la tierra del camino. Poco a poco trozos de hierva libres de nieve y en un momento, cuando ya apenas había nieve en el camino, vi la carretera. ¡Habíamos llegado!

Por un lado me agradaba la idea, además eran las 3 de la tarde ¡un tiempo record!, pero por otro lado, lo había pasado muy bien por aquel camino de Oroel como para quererme ir pronto a casa, pero bueno… para algo están las fotos que seguro que miraré muchas veces y además estimo que habrá unas 200 o 300, jajaja.

Nos sentamos en la fuente. Caían pequeñas gotas de lluvía que no eran más que la nieve de arriba derretida y nos fuimos para Zaragoza dejando aquel Oroel, totalmente nevado y conquistado, por ¡¡ LOS NATURE11ARAGON !!

Publicado 20 abril, 2007 por nature11aragon en 07 Jacetania, Experiencias

Ana y San Pedro de Siresa   Leave a comment

Ana preparó la visita a San Pedro de Siresa pero tuvimos la decepción de encontrarlo cerrado, una lástima porque por dentro es precioso. El caso es que , ya que no entramos, se marcó una jota jotera bien salerosa.

ANA OLLERO

Hola a todos lectores de nuestro blog. En esta excursión, como ya habéis podido ver, hemos estado en el valle de Echo recordando los principios de la Corona de Aragón.

En el reparto de tareas, elegí hablar sobre el Monasterio de San Pedro de Siresa. Del cual solo os puedo contar la “no visita” jejeje.

Fue una pena el no poder verlo entero porque estaba cerrado. Aunque había hablado con la guía por teléfono, no vino y nos dejó chafados Así que solo vimos el exterior, y nos gustó mucho.

Lo que sentí la encontrarme el Monasterio cerrado, fue mucha rabia, ya que al currarme el trabajo, tenía muchas ganas e ilusión por visitarlo, con la información que recopile, y las fotos que he visto de su interior, sé que es una preciosidad de edificio. ¡¡Qué pena!!

Al menos con la descripción que puse en el dossier, nos hicimos una idea de cómo es por dentro, y entender la parte del exterior, y también conocer algo de su historia.

Las páginas de Internet, en las que busque la información, fueron varias, en las que si tenéis interés, podéis entrar y verlas. Como por ejemplo:

     Monasterio de San Pedro de Siresa, Siresa (Huesca)

     Románico Aragonés, Siresa

Yo quería dar al grupo una sorpresa, porque son muy majos, y me siento muy a gusto con ellos, y como estábamos un uno de los lugares donde se inicio el Reino de Aragón, quise bailarles una jota como algo representativo del folklore aragonés, en San Juan de la Peña, pero no pudo ser, así que se la bailé en San Pedro de Siresa.

Mientras estábamos decidiendo qué jota les bailaba, ya me estaba entrando el nudo en el estomago de los nervios, y eso que estoy acostumbrada a bailar delante de mucha gente, pero nunca había hecho esto delante de un grupo de amigos tan especiales, y quería dar todo de mi en esa jota.

Me emocioné cuando notaba que estaban todos muy atentos, que seguían cada uno de mis movimientos, cuando me decían “donde está el traje”…

Lo bueno fue, cuando Richy se me acercó y me dice: “yo quiero aprender unos pasos, o una jotica entera”, me llegó al corazón, pero eso sí, le he prometido que le enseñaré, al igual que a los demás si quieren.

Realmente, habéis sido chicos, el mejor público que he tenido, y el escenario es uno de los sitios más bonitos y representativos de la historia de Aragón.

Publicado 20 abril, 2007 por nature11aragon en 07 Jacetania, Experiencias

Mariano y San Juan de la Peña   Leave a comment

Mariano y San Juan de la Peña.

Mariano esta vez ha tenido mucho protagonismo. El plan de trabajo y la visita a San Juan de la Peña fue cosa suya y tiene mucho que contar.

MARIANO SALAFRANCA

Saludos colegas.

Esta vez voy a contaros nuestra visita al Monasterio de San Juan de la Peña.

     

Varias cosas:

  1. Como a mí me tocó hacer el trabajo de este tema, busqué en Internet en la pagina del monasterio (www.monasteriosanjuan.com).

  2. El camino hacia el monasterio era algo chungo para ir con la furgoneta, así de rositas, por lo que Luis y Alberto se pusieron manos a la obra y la emprendieron con las unas cadenas en las ruedas delanteras de la furgoneta. Una vez puestas arrancamos. Lo malo es que mientras íbamos, la cadena izquierda se rompió y Luis y Alberto tuvieron que arreglarla.

  3. Cuando por fin llegamos al monasterio resulto que nos cobraron la mitad (eso es amabilidad y lo demás tonterías).

  4. Se nos permitió tocar las piedras milenarias, esculturas, columnas, etc. (cosa que estaba prohibida).

  5. También yo me puse a hablar, entre rato y rato, de lo que había buscado en Internet: Hablé, entre otras cosas, de que ese monasterio era considerado como el sacro recinto donde se asentaron las bases de lo que iba a ser Aragón; También expliqué algo de la sala de concilios y aquí se quedaron todos de una pieza cuando dije que si la gente se portaba mal se les castigaba con el llamado “gota a gota” que caería sobre sus cabezas incesablemente.

     

Bueno esto ha sido un poco el resumen de nuestra visita al monasterio de san Juan de la peña, para más información, LAS FOTOS.

Salud, dinero y amor.

Adiós


Publicado 20 abril, 2007 por nature11aragon en 07 Jacetania, Experiencias

Laura L nos resume el fin de semana por la Jacetania y el Valle de Echo   Leave a comment

Laura L nos resume el fin de semana por la Jacetania y el Valle de Echo

LAURA LABAT

¡Buenas a todos!

Esto de escribir redacciones ya se acaba… y aunque tengo que reconocer que a veces me da pereza escribirlas, luego me encanta releerlas y comprobar que no me han quedado tan mal como yo pensaba…. Todos mantenemos la esperanza de que podamos seguir de alguna forma al año que viene con esto de la montaña, ¡pedimos que se nos escuche…! ja, ja, ja.

Bueno, paso a contaros el fin de semana, espero no alargarme mucho ni tampoco quedarme corta con mis explicaciones:

Como en todas las salidas, Laura, Richar, Ana (desde hace algún tiempo) Luis, Alberto y yo estuvimos a las siete de la mañana en la ONCE, para empezar uno de nuestros cortos pero intensos fines de semana. Nos montamos en la furgoneta, recogimos a Mariano y, más tarde paramos para recoger a Jorge y revisar la lista de la compra que habíamos preparado Richar y yo. Después de esto, fuimos por parejas al Mercadona, (esta vez sin Alberto y Luis, que se quedaron en las cajas esperándonos). Como siempre, nos lo pasamos muy bien en la compra, ayudándonos unos a otros a enkontrar algunas de las cosas que nos faltaban o confundiendo limones con plátanos…, aunque esto último, a estas alturas, ya no le extraña a nadie, jajajaja. Al terminar las compras, nos subimos a la furgoneta y fuimos al Monasterio de San Juan de la Peña:

     

No os podéis ni imaginar el frío que pasamos allí, de hecho, creo que yo no había pasado tanto frío en mi vida… Antes de entrar, al komprar las entradas, nos hicieron un precio estupendo y nos dijeron ke podíamos tocar todo lo que quisiéramos, ¡qué gente más maja que hay por el mundo!, y después de darles las gracias, decidimos ver el Monasterio por nuestra cuenta en vez de con guía.

Nos pareció asombroso cómo podían vivir antes allí sin quedarse helados. Tocamos todos los arcos y tipos de piedra que pudimos, escuchando mientras tanto las explicaciones de Mariano sobre el Monasterio y su historia.

Subimos a la primera planta y salimos al exterior, a ver un panteón con muchas tumbas, todas con figuritas que pudimos tocar (mejor no hablemos de la insistencia de Alberto en que yo tenía que tocar cierta parte de los hombres allí esculpidos para que Luis me hiciese una foto…, en fin). Después de que Mariano nos leyese otro trocito de su trabajo, estando a cubierto del frío, salimos al claustro, donde nos esperaban un montón de columnas que tocar (o mejor dicho nos esperaban a Laura y a mí, que las manos de los demás estuvieron más resguardadas en sus guantes y bolsillos). A pesar del frío nos gustaron mucho, y escuchamos atentamente a Alberto describirnos las diferentes escenas representadas en los capiteles de las columnas. Pasamos en el claustro mucho rato, hasta que del dolor producido por el frío en mis manos, ya no me sentía capacitada para seguir tocando nada más y salimos de allí para ver alguna cosa más y meternos otra vez en la furgoneta, con ganas de enchufar la calefacción.

Fuimos a comer a Santa Cruz de la Serós, ¡que bien que nos sentaron los bocadillos al solecito! A continuación, nos dirigimos a la Iglesia de San Pedro de Siresa, ¡pero estaba cerrada!, así que, después de ver un rato el plano y esperar pacientemente por si conseguíamos que nos abriesen, Ana nos bailó una jota que ya tenía pensada y luego Rixar intentó imitarla, con eso si que nos reímos.

     

Dimos por finalizada nuestra espera y nuestro nuevo jotero nos contó como era la parte del Pirineo en la que nos encontrábamos, qué municipios había cerca, los valles de alrededor, etc., y nos paramos un rato a pasear por el parque de Echo, que se caracteriza por sus esculturas.

Lo que nos pudimos reír… había esculturas extrañas, kon formas indescriptibles, con formas que dieron que hablar (verdad Rixar, ¿a que se parecía esa escultura?, ningún problema, Mariano t lo explica… ¡Cómo se os va la pinza a todos!, jajaja), una bonita escultura con forma de seta, (Lauri, esa sí que era grande!, ¿cuántos duendecillos pueden vivir dentro de ella?). Y a la salida, Luis quería mangar una furgoneta que no era a la que teníamos que subir… ya tuvimos de qué reírnos un buen rato, jejeje.

Llegamos al refugio de Sargantana en Canfranc, y después de instalarnos algunos descansaron, y Rixar y yo nos fuimos a estudiar, (él economía y yo lengua, como buenos alumnos que somos!) y después escuchamos a Alberto y a Luis hablarnos de las tormentas, un tema realmente interesante. A continuación cenamos tranquilamente y después de charrar un ratito nos fuimos a dormir.

     

A la mañana siguiente, como en todas las excursiones, tocó madrugar. Después de desayunar pusimos rumbo hacia Peña Oroel. Mientras nos preparamos les dimos tiempo de llegar a Marisa y a Miguel, que una vez más, nos acompañaron amablemente.

El camino no fue muy duro, aunque tengo que reconocer que me caí unas cuantas veces por culpa del hielo… Durante nuestro paseo nos encontramos con árboles cruzándose en nuestro camino o con un ratoncillo al que pudimos observar de cerca, y no nos costó demasiado tiempo llegar hasta la cima, (¡Marisa y yo fuimos las primeras!)

     

Comimos apoyados en una enorme cruz, de la que de vez en cuando caían trozos de hielo que amenazaban con estamparse contra nuestras cabezas. Después de situar los diferentes montes y valles a nuestro alrededor, empezamos a deshacer el camino realizado, y fue, por lo menos para mí, un poco más accidentado que la subida. Esta vez Marisa y yo llegamos las últimas, pero aun con todo nunca habíamos terminado tan pronto!.

Llegamos a casita muy pronto en comparación con otras veces, y la verdad es que todos lo agradecimos.

Bueno, siento la extensión de mi redacción pero es que Luis me a dicho que cuente el fin de semana entero y me he puesto a escribir… hasta la próxima!

Besazos a todos!

Publicado 20 abril, 2007 por nature11aragon en 07 Jacetania, Experiencias

Peña Oroel 1.769 m., Ficha técnica   Leave a comment

LA PEÑA OROEL, 1.769 m.

Ficha técnica

La Peña Oroel es una montaña legendaria, muy significativa para Jaca. Domina la ciudad por su cara Norte y sus farallones de roca rojiza y amarilla contrastan con el espeso bosque de coníferas de la misma cara.

ITINERARIO

El camino de Peña Oroel arranca junto a la fuente del Parador a 1.170 m., adentrándose por el bosque en dirección Sur. Al camino, en algunos textos lo referencian como el de las treinta y tres curvas. Los primeros trechos son bastante fuertes. Pronto se suaviza el camino al tomar a la izquierda (Este) un corto tramo llano e iniciar una larga serie de virajes muy regulares que, cómodamente, hacen ganar altura en la vertiente boscosa de la montaña. El bosque llamado As Neveras, al principio, es de pinos que más arriba van dejando lugar a las hayas y los abetos.

Alcanzamos un collado (1.660 m.) en la loma cimera junto a matas de enebros. Desde allí ya se descubre la cruz de la cumbre (2 horas desde el parador). Tomamos a la derecha (Oeste), por unas agradables praderas entre bojes, siguiendo un camino que, sin pérdida alguna lleva a la cresta y a la cumbre (25 minutos).

     

En la cumbre, 1.769 m., donde hay una gran cruz metálica colocada por los guardas forestales a principios del siglo XX, se domina al Norte la zona axial del Pirineo desde Bisaurín al Monte Perdido, y el Valle del Aragón; al Oeste, la Canal de Berdún y la Sierra de San Juan de la Peña; al Sur, la Sierra de Guara y grandes extensiones boscosas muy poco pobladas.

A los pies de la cumbre, al Norte, se ofrece, con toda claridad como un gran plano natural, la ciudad de Jaca.

GUÍA PRACTICA

CÓMO LLEGAR

En coche desde Zaragoza tomaremos la E-07 hasta Huesca, desde donde hay que seguir por la N-330 hasta Jaca. Desde Jaca tomaremos la carretera vieja del Puerto de Oroel (cartel en el en el cruce de salida de Jaca: “San Juan de la Peña por Bernués”). Atravesamos el río Gas por un puente y seguimos unos 5 kilómetros para, antes del puerto de Oroel, desviarnos a la izquierda (cartel: “Al Mirador”). Por esta desviación, deliciosa carretera asfaltada pero algo picada, seguimos otros 2 kilómetros entre bosques de pinos y robles para aparcar en el rellano boscoso junto al parador de montaña a 1.186 m. Hay una fuente.

DÓNDE DORMIR

Refugio de Sargantana. 974 373 317. En la localidad de Canfranc Pueblo. Agradable alojamiento de claro sabor montañero. Allí, además de los servicios propios de alojamiento y comidas, ofrecen talleres de Educación Medio Ambiental, cursos de formación para actividades de tiempo libre, Viajes de estudios, semanas de esquí y un elenco grande de actividades. Podemos consultar la Web para obtener más información: www.sargantana.org

Publicado 20 abril, 2007 por nature11aragon en 07 Jacetania, Excursiones